jueves, 7 de febrero de 2019

Aracena o el Espíritu del Reino



No es pues aquí, sino en Aracena o Aracaina, en la mansión favorita del sabio polígrafo, 
dueño un día de estos inmuebles. 
En donde hay que buscar la llave.

Mario Roso de Luna


Llevo cerca de cuarenta años frecuentando la localidad y sus alrededores. Me solía hospedar en el hotel Sierpes, en la calle Mesones y allí ubicaba mi cuartel general para luego poder investigar y disfrutar de la zona. Luego, años más tarde, me ubiqué en Linares de la Sierra y por último en la aldea del Collado, cerca de Alhajar.


Decir que la zona ha influenciado enormemente en la recreación de lugares y diversas perspectivas del libro, es una realidad incuestionable. De todos los capítulos y zonas que se describen en él, sería sin duda en el pueblo de La Roca donde mi imaginario depositó el encuentro definitivo con el entorno serrano. Por lo que cualquier lector avezado, encontrará cierta similitud con el aspecto y paisaje.



Mencionaré un libro hoy ya descatalogado de don Mario Roso de luna; llamado "De Sevilla al Yucatán", en donde se establece una conexión mágica entre la selva del Yukatán y la mítica Atlántida, nombrando a la ciudad de Aracena como la puerta hacia el misterio. Tiempos lejanos en donde el mundo circulaba a un ritmo mucho más lento y pausado. y en donde los misterios recababan en nosotros con cierta inocencia.



Cartas a Thyrsá forma parte de esa inocencia en la que algunos vivíamos asentados, y es que por entonces; tan solo una montaña en medio de la niebla daba para mucho. Altares, cavernas, fuentes mágicas eran ofrecidas por doquier, cuando la avalancha turística no era de tanta intensidad dejando hueco al aroma inconfundible con un mundo mucho más viejo y hoy por hoy, intuyo que más verdadero.


Gigantescos peñascos de roca oscura, dibujaban el contorno del círculo que se asentaba en lo alto de un cerro llamado; La Mesa de Tinda. Era una vista única, incomparable a cualquiera de las que hubiese presenciado con anteriormente y que obviamente le hacía recordar el altozano de Vania. 

Sin embargo a diferencia de este, la altura aquí era tan privilegiada que el bosque entero no cabía en su mirada, mientras que desde el altozano casi se podían rozar las ramas de los árboles con las manos. 

Al fondo y en una lejana montaña, se divisaba lo que antaño debiera de ser una gran fortaleza o castillo, y en lo más alto, justo tras ellos y al borde mismo de la más grande de todas las montañas; suspendido como si fuese un cuento de hadas, se abría la Roca, el misterioso pueblo de los magos.

Todos quedaron en silenció, la oscuridad reinaba sobre la selva, comenzaron a replicar las campanas en el blanco campanario de la Roca y nadie se atrevía a decir nada…
 



El País se encontraba a solo un paso delante de él y de un momento a otro vislumbraría, el gran salto de agua y el nacimiento del Sión. El pueblo de la Roca se halla colgando del cielo, cubierto por una permanente y densa niebla que lo protege. El efluvio del agua se suspende manteniéndose entre la atmósfera, dando lugar a un paisaje desdibujado y encantado.

Cruzó nuestro joven el río que bajaba violento e impetuoso, bajo un viejo puente de madera adornado por corroídos balastros vegetales. Buscaba la Escalada de Roa, esa ancha calzada que ascendía hasta alcanzar la Roca. A sus bordes gigantescas figuras pétreas custodian la entrada, en un paraje donde la imaginación se desbordaba superada.




Esta idea pasaba por la mente de todos nosotros al recorrer las calles de la olvidada Aracena, desde los palacios de los Valladares y del obispo Moya, llenos de tesoros del renacimiento, hasta sus vetustos templos, sus amplios casinos y sus Ayuntamiento, de estilo mudéjar... 

¡Oh las calles empedradas, solitarias y limpias de esas ciudades dormidas sobre sus glorias, donde, sobre el verdín y el césped de entre las losas resuenan como en tumbas las pisadas del viajero, mientras las gentes asoman curiosas a las puertas para ver la facies del forastero, y al punto se retiran cautelosas temiendo que el forastero sea el recaudador de los apremios de la contribución o el ingeniero que va a allanarles su tradicional guarida para tal o cual obra publica inventada por la perfidia macabra del cacique enemigo...!


"Hay que dormirse arriba en la luz. 

Hay que estar despierto abajo en la oscuridad.
Arriba en la luz, el corazón se abandona, se entrega. 

Se recoge pues se ha llegado allí, a esa luz, sin forzar ninguna puerta y aún sin abrirla, sin haber atravesado dinteles de luz y de sombra, sin esfuerzo y sin protección."


María Zambrano


Cartas a Thyrsá vuelve a casa,
ahora se encuentra consigo mismo y en paz.

Porque si algo creo con verdadera certeza,
es en el alma de los libros.

12 comentarios:

  1. Entre las páginas de los libros suele esconderse el alma de quien escribe. Por eso, a veces se nos parece.
    Saludos desde el otro lado del mar.

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  2. Llevas razón Guillermo, es cierto. Todo libro debe de poseer alma propia, y esa se la dota el autor.

    Saludos, Ricardo.

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  3. Todo escritor deja su huella, una pizca de su manera de ser, es mi conclusión...

    Un abrazo.

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  4. Excelentes fotografías y ajustados comentarios.

    Saludos Ricardo.

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  5. No puedo dejar de observar las fotografías y leer tu texto Ricardo. No me extraña que un lugar con tanta magia haya servido de inspiración e incluso base a un libro como Cartas a Thyrsá. Cuando lees el libro te sientes trasladado a un lugar de ensueño, y eso se siente al leer tu entrada y ver las fotografías. Es sentirse en "La Isla".
    Estoy segura de que va a ser una presentación preciosa. ¡Mucha suerte!

    Besos :D

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    1. Gracias Margarita, sabes que eres una de las grandes. Si tú lo dices y desde toda la humildad posible, es maravilloso saber que te ha gustado tanto mi libro.

      Besos, Ricardo.

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  6. Cuando conversamos a cerca de conocer un pueblo o ciudad, decimos sí, aun solo conociendo la parte urbana, nos solemos olvidar del entorno, de sus bosques, parajes.. y con esto obviamos a veces más que lo que tenemos en cuenta.
    SAludos.

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    1. Me gustan los lugares que mantienen alma, aquellos donde existen posibilidades de vivenciar algo. Los entornos naturales cada vez nos quedan más lejos, el hombre se desnaturaliza a una velocidad de vértigo.
      Cuando nos descubrimos a ellos comprendemos cuanto hemos perdido.

      Besos, Ricardo.

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  7. Fantástica entrada.con mucha magia y alma que se vivencia del principio Hasta el punto final!

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  8. Queridas Buhitas, para mi un autentico honor teneros por aquí, en ustedes reside magia por todos lados.

    Muchos besos desde mi "Isla".

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