miércoles, 20 de noviembre de 2019

Yo tengo algo que pedirte - poema.



Yo tengo algo que pedirte;
necesito de ti.

He de despertar, duermo demasiado.
Deseo que ofrezcas luz a mi sombra,

 y que alumbres, a ser posible, mi cabello triste.


Necesito de contentos y alegrías; 
siendo tremendas las ganas de danzar,
junto a Cuervo y Lobo Gris.

Incluso cuando duermas
y quede yo solo 
bajo el rayo de Anara,
la estrella blanca.


Tengo pues algo que pedirte,
y es esa necesidad de ti.



© Todos los derechos reservados


miércoles, 30 de octubre de 2019

La Fonte de San Juan de la Cruz




Cantar del alma que se huelga
de conocer a dios por fe.

Que bien se yo la fuente que
mana y corre,
aunque es de noche.

Aquella eterna fuente está escondida,
que bien sé yo do tiene su manida
aunque es de noche.

Su origen no lo sé, pues no le tiene,
más sé yo que todo origen de ella viene,
aunque es de noche.

Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que los cielos y tierras beben de ella,

aunque es de noche.


Bien sé que suelo en ella no se halla,
y que ninguno puede vadealla,
aunque es de noche.

Su claridad nunca es oscurecida
y sé que toda luz de ella es venida,
aunque es de noche.

Sé ser tan caudalosos sus corrientes,
que infiernos, cielos riegan y las gentes,
aunque es de noche.

La corriente que nace de esa fuente
bien se que es tan capaz y tan omnipotente,
aunque es de noche.

La corriente que de estas dos procede
sé que ninguna de ellas le precede,
aunque es de noche.

Aunque esta eterna fuente está escondida
en este divino pan por darnos vida
aunque es de noche.

Aquí están llamando a las criaturas,
y de esta agua se hartan aunque a oscuras,
porque es de noche.

Aquesta viva fuente que deseo,
en este pan de vida yo la veo
aunque es de noche.


San Juan de la Cruz

 en 1578, Toledo.


domingo, 29 de septiembre de 2019

La Voz de la Montaña





Si en estos momentos preguntáis a las montañas, esos seres misteriosos cuyas cúspides llegan hasta el azul del infinito;

¿Qué sois? ¿Qué hacéis? ¿Sois seres vivos o no?
¿Sabéis que existen hombres que os contemplan? 

Veréis que vuestra voz repercutirá por las cavidades rocosas, que el eco irá transformándose y que el ruido del bosque cesará; entonces un silencio augusto os envolverá al instante; apenas interrumpido por el habla de las fuentes o por la corriente del arroyo, que con canticos llama a sus hermanos.


Ruidos de besos fraternales; uniones de aguas y resonancias de cataratas y torrentes, que entre su charla y el susurrar del bosque os transportaran al infinito. Y luego de este silencio, percibiréis en el alma el lenguaje de las montañas que os responderá;

"Representamos la tranquilidad austera y temible de la muerte, nosotros detenemos los vientos y las aguas que vienen de muy lejos; ofreciéndoles un lecho de descanso, para la blanca nieve, cual albo turbante que descansa en nuestras cumbres, naciendo de ellas las fuentes y los arroyos. 


Estos arroyos que bajan el valle para formar ríos que da vida a los pueblos, a los campos, a la agricultura y la ganadería, y muchas veces estos ríos que hasta representan decisivo papel en la vida política de los pueblos: nosotros damos vida o muerte con las aguas o con los volcanes imperiosos. 

Somos seres aparentemente muertos, pero os otorgamos la vida, regulando así la existencia entera de la piel del planeta.



Prólogo de César Luis de Montalbán
para el libro;
De Sevilla al Yucatán
de Mario Roso de Luna




jueves, 29 de agosto de 2019

Jeanne Tripier, la voz de Juana de Arco.


"El verdadero arte siempre está donde no se lo espera. 
Allí donde nadie piensa en él ni pronuncia su nombre".


Jean Du­buffet



Hace tiempo que no tocaba ningún artista perteneciente al "arte oscuro o art brut" o como quiera que se le denomine a quien la sociedad "tacha" de no cuerdo.

De nuevo nos enfrentamos con "el más allá" que se ha vuelto una constante entre aquellos nombres que comienzan a engrosar la lista del blog. Esta vez no es Hermes Trimegisto como vimos en la obra de Franz Xaver, ni los fantasmas de Augustin Lesage por la mina o el espíritu que guiaba a Madge Gill; esta vez es nada más y nada menos que Juana de Arco. 

Pero vamos allá, o nos detengamos y adentrémonos en los años más salvajes de Montmartre, que es hacia donde nos lleva esta historia. Y quien nos dice que la mismísima Jeanne no le sirviera una botella de vino a nuestro admirado Gauguin, o a cualquiera de los artistas más "cuerdos" que la rodeaban.

Jeanne Tripier nació en 1869 en París, y fue hija de un comerciante de vinos llamado Alphonse y de su esposa Pauline. Pasó su infancia con su abuela en el campo, en Saint Martin des Champs junto a su hermana Alexandrine y su hermano Alphonse.


Posteriormente, vivió en Montmartre, junto a su hijo adoptivo Gustav Baum, nacido en 1895, cuyo padre era estadounidense, a quien conoció en París y con quien vivió durante algún tiempo. Trabaja como vendedora de vino en los grandes almacenes; "Au Palais de la Nouveauté" en el Boulevard Barbès.






En 1927, a la edad de cincuenta y ocho años, se apasionó por el espiritismo y la adivinación, frecuentando los lugares y grupos donde se desarrollaban dichas actividades. Se obsesionó tanto con el tema que dejó de trabajar, perdiendo el sentido de la realidad.


El 4 de octubre de 1934, su hermano Alphonse, con quien no se hablaba desde hacía años, la ingresó en un hospital psiquiátrico en la región de París; primero en Sainte Anne, luego Maison Blanche con el diagnostico de "Psicosis alucinatoria crónica y excitación psíquica".



Jeanne llevaba trece años escuchando voces en su cabeza. Sonidos que ella interpretó como provenientes de ultratumba, asegurando que hablaba con Juana de Arco; quien le dictaba el mensaje que debía difundir para regenerar una Francia, según ella, en franca decadencia moral.

Durante los años que estuvo ingresada, Jeanne trabajó obsesivamente en la creación de una extensa y multidisciplinar obra en la que se dan la mano textos realizados mediante escritura automática, bordados, tejidos, y una obra pictórica que, a menudo, dialogaba con lo que escribía.

Sus escritos muestran una gran expresividad y desarrolla, durante los diez años de su hospitalización, una visión del mundo muy personal, mezclada con los recuerdos de su vida cotidiana.


Hace dibujos a tinta, que mezcla con tinte para el cabello, esmalte de uñas o medicamentos. Acompañados de textos, estos dibujos se convierten en una especie de cartografía para la clarividencia. Aplica color al dedo con mayor frecuencia, trabaja rápidamente. Su bordado muestra la misma energía, la misma inversión física en la violencia de sus formas, desarticuladas y anárquicas. 


"La aguja se convierte para ella en un arma formidable, los mensajes que emanan de todas sus personalidades desfilan y se mezclan entre sí, creando el hilo discontinuo de una «letanía de lo absurdo".

Al ofrecerse a los espíritus que guían su aguja, Jeanne Tripier niega su propia identidad y deja ver formas desprovistas de cualquier representación acordada. Protegida por el anonimato, se libera de la conformidad, la banalidad y, utilizando la herramienta de su dominio como arma simbólica, se convierte así en una gran artista.


Murió en Maison Blanche en Neuilly-sur-Marne el 27 de junio de 1944, a la edad de 75 años.

La institución, que llevaba décadas dando cobijo a personas con enfermedades mentales, epilepsia e incluso alcoholismo, había sufrido un duro revés de recursos desde que estallase la Segunda Guerra Mundial.


La ausencia de calefacción, de productos de primera necesidad, medicinas, ropa y alimentos, provocaron un aumento de la mortandad inusitado entre las paredes de la institución. Y en plena crisis, las pertenencias de los pacientes solían ser donadas e incluso quemadas. 

Por pura casualidad, un día Jean Dubuffet, a través de un anuncio,  llamó a todos los psiquiatras a revisar las obras de sus pacientes, pues estas podían tener más valor del esperado. El pintor y escultor francés acababa de fundar el movimiento del Art Brut y andaba a la zaga de las obras de personas con enfermedades mentales. Así se descubrió la obra de Jeanne Tripier, pasando a ser desde entonces una artista fundamental en su colección..


El trabajo de Jeanne Tripier se expone principalmente en el museo Collection de l'Art Brut en Lausana, Suiza. Aunque constantemente sus obras forman parte de exposiciones colectivas e itinerantes.




"En aquellos años cuarenta, París había estado ocupada por los nazis y el arte pedía liberarse de la forma, del color y del trazo, ensalzando valores salvajes y buscando lo extraordinario: el paroxismo, lo mágico, el éxtasis total y la improvisación psíquica al margen de toda forma preconcebida".


Jean Du­buffet

lunes, 19 de agosto de 2019

Reclamación de la Brujería


"Te llamaran con una voz que no se puede dejar de oír.
Si oyes esa llamada no habrá sitio en el mundo en que puedas
esconderte de su voz."

Tras dos meses de inactividad en el blog, debido a la plena dedicación de mi próximo proyecto literario. Toca descansar y volver a mi casa digital, donde tanto placer y sosiego encuentro.


Cuenta la leyenda que la brujería empezó hace más de treinta y cinco mil años, cuando la temperatura en Europa comenzó a decaer y los grandes mantos de hielo se extendían hacia el sur.

En la rica tundra pequeños grupos de cazadores seguían a renos y bisontes. Armados únicamente con armas primitivas, según se cuenta, algunos de esos miembros de los clanes podían comunicarse con la manada animal. 

Estos sabios chamanes podían sintonizar con los espíritus de la manada y al hacerlo eran conscientes del ritmo pulsante que infunde la vida, la danza doble espiral; girar hacia dentro y girar hacia fuera. 




No se expresaban intelectualmente, más bien en imágenes; la diosa madre dadora de vida, que trae toda substancia a la existencia y el Dios Astado, cazador y cazado, que atraviesa eternamente las puertas de la muerte para que la nueva vida pueda continuar.

Los chamanes se vestían con pieles y llevaban cuernos identificándose con el Dios. Las sacerdotisas presidian desnudas encarnando la fertilidad de la Diosa.

La vida y la muerte conformaban una corriente continua, los muertos eran enterrados como si estuvieran durmiendo en el útero materno, rodeados de sus herramientas y ornamentos para así poder despertar a la nueva vida.




La danza espiral se veía en el cielo; en la Luna que muere cada mes y vuelve a renacer, en el Sol cuya creciente luz trae el calor al verano y cuya disminución otorga el frío del invierno.

Los registros del paso de la luna eran marcados en hueso, la Diosa era representada sosteniendo un cuerno de bisonte, que también simboliza a la luna creciente.




Así el hielo se retiró, y algunos clanes siguiendo al reno y al bisonte se adentraron en el norte lejano. Algunos pasaron el puente de la tierra de Alaska y llegaron hasta las américas. Aquellos que permanecieron en Europa se dedicaron a la pesca, a la recolección de plantas salvajes. El hombre vivía en tribus y campamentos, mientras que poco a poco perfeccionaban las herramientas.

Quienes poseían el poder interior aprendieron que este aumentaba cuando trabajaban juntos. A medida que los asentamientos aislados se convirtieron en aldeas, los chamanes y sacerdotisas unieron sus fuerzas y compartieron sus conocimientos. Se formaron las primeras asambleas de brujos. En profunda armonía con la vida vegetal y animal, domesticaron lo que antes cazaban. 


Las semillas ya no solo se recolectaban, si no se plantaban para que brotaran allá donde se deseaba que crecieran. El cazador se convirtió en el señor del clan, la dama de las cosas salvajes se transmutó en la madre cebada y los ciclos de la luna y el sol marcaron las épocas de siembra.

Así en las tierras que antes habían estado cubiertas de hielo un nuevo poder fue descubierto, una fuerza que corre como manantiales de agua de la tierra misma. 

Las sacerdotisas descalzas localizaron las líneas energéticas de la hierba nueva. Se descubrió que ciertas piedras aumentaban el fluir del poder y fueron colocadas en los puntos adecuados en grandes líneas y círculos que señalan los ciclos del tiempo.


Interpretación libre de un texto de 
"La danza en espiral de Starhawk

domingo, 7 de julio de 2019

Juan sin miedo, interpretación secreta


“Se busca valiente que no tenga miedo para pasar tres noches en el castillo embrujado. Aquel vencedor, podrá casarse con la bella hija del rey”



¿Qué es el miedo?

Me quedaría con dos definiciones bastante contrapuestas, la primera del maestro Lovecraft que dice;

“La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido»

La segunda es del maestro de la psicología transpersonal, Antonio Blay que dice así;



"El Miedo es el resultado de la ignorancia. Si hay conocimiento no hay miedo"


Curioso ¿verdad? que dos maestros tan contrapuestos en estilos de vida y tan diferentes, coincidan tan acertadamente en la exposición del término. 

Juan sin miedo me llegó de pequeño en formato de disco de vinilo, cuando aquellos de los tragadiscos. Lo oiría decenas de veces durante una etapa de mi niñez. Por lo que dicho cuento me es tan familiar que aún hoy mi memoria me puede llevar fácilmente a sus inocentes paisajes sonoros.




Juan sin miedo es un cuento de los hermanos Grimm, donde se narra la historia de Juan, el segundo de los hijos de un leñador viudo. Viven aislados en el bosque, inmersos en un mundo claustrofóbico fruto de la ignorancia y la superstición. 

Sin embargo el hijo menor no conocía aún el miedo, viviendo envuelto por una mente mucho más racional que le hacía buscar la respuesta a todas las cosas, frente al fetichismo más arcaico y atroz. 





El primer intentó de encauzamiento por parte de la sociedad que le rodeaba, vino por el diacono de la aldea (representante de la religión oficial), que le ofreció el trabajo  de tocar las campanas de la iglesia, mientras le preparaba un susto morrocotudo que acabó constituyendo un autentico fracaso. 

Comenzando, a partir de entonces con ese viaje del héroe; del que tanto hemos hablado en las páginas de este blog. 

En su caminar, le llegó la noticia de cierto bando del rey, solicitando la presencia de un joven valeroso para pasar tres noches en un castillo embrujado y así quitarle el encantamiento que este soportaba. 

Con la consigna de que si el joven conseguía continuar con vida a partir de la tercera noche, este se casaría con su hija, la princesa.



Ya tenemos el tema de referencia para constituir la trama, que nos va sonando a verdadero cuento de hadas, y de lo más tradicional posible. 

E
l joven Juan no desea premio alguno, lo único que desea es conocer y sentir el miedo, por lo tanto la motivación es bien diferente a la de los otros héroes; lo importante es sentir en el camino y no la conclusión del mismo.

Ni que decir tiene que ninguna de las noches que pasó en el castillo le inmutó lo más mínimo. No tuvo miedo a la muerte, ni al dolor, ni a seres que le visitaban desde el ultramundo.


La tradición dice que quedó dormido y la princesa vertió un jarra de agua fría sobre la cabeza, produciéndole en enorme susto, y haciéndole conocer por fin el miedo.




El miedo

Sensación de amenaza, se presente esta en la forma que sea. Una señal de peligro o temor de manera desproporcionada. Simplemente señala la desproporción entre nuestros recursos y la amenaza. Como diría el viejo Perls “Cuando tengo ojos, no tengo miedo”.

La búsqueda



En encuentro hacia un significado de la vida, más allá de los límites establecidos, atreviéndonos con el desafío que conlleva. 

El viaje por los paisajes físicos o imaginarios, dentro del yo o fuera del yo, hacia lo que se suele llamar; viajes en expansión, los viajes para obtener el conocimiento de las cosas, y con ello nuestro origen, nuestro fin y un conocimiento superior de todo cuanto nos rodea.

Las tres noches


La leyenda nos cuenta que despertarse a las tres de la mañana se debe a que diversos espíritus desean penetrar en el mundo de los vivos con la finalidad de mantener contacto con ellos. 


Las tres noches necesarias para que el alma pueda regresar y encarnarse de nuevo.

El significado del numero tres se compagina con las energías de optimismo, alegría, inspiración, creatividad, comunicación, imaginación e inteligencia.

Este número en especial conserva una significación interesante, que se le adjudicado a lo largo de la historia en diversas áreas como la religión, el arte y sobre todo la filosofía.



Por tanto el significado del número tres en la biblia se refiere al sentido de unidad del Hijo, el Padre y el Espíritu Santo o la misma Santísima Trinidad. 

Entre otras relaciones, el 3 establece periodos de fe, que se muestran en pasajes donde se cuentan tres meses, tres años, tres noches de vigilia o el tercer día, en el que Jesús resucitó.

Por otra parte, y según el Tarot el tres representa la carta del Emperador, que se relaciona con aquellas personas que motivan y dirigen a los demás.

El agua o el despertar de la ignorancia

El agua junto al fuego son los elementos que cambia nuestra presencia, modifican y transforman, limpian y purifican; son los vinculo que nos une con el poder de la renovación.

Cuya diferencia viene dada, en el caso del agua asociada al despertar y en el caso del fuego; en la consumación.

También es de señalar que sea justo en el lecho nupcial cuanto su esposa le vierta el agua; un recipiente lleno de pececitos de colores nos dice la versión más fiel del cuento. 


Algunos psicoanalistas apuntan o interpretan este final, asociándolo con la superación de represiones de infancia derivadas de supercherías y una castración se la sexualidad temprana; a tener en cuenta que la única mujer que se hace referencia en el cuento es la princesa.




martes, 18 de junio de 2019

Louise Bourgeois y mamá la araña



«He estado en el infierno y he vuelto. 
Y déjame que te diga que fue maravilloso»

Louise Bourgeois escribió: 

“La araña es una oda a mi madre. Ella era mi mejor amiga. Como una araña, mi madre era tejedora. Mi familia tenía un negocio de restauración de tapices y mi mamá estaba a cargo del taller. Como las arañas, mi mamá era muy ingeniosa. Las arañas son presencias amigables que se alimentan de mosquitos. Todos sabemos que los mosquitos transmiten enfermedades y, por lo tanto, son indeseables. Así, las arañas son útiles y protectoras, tal como era mi mamá”.




De nuevo ese dulce aroma de lo mitológico que  llega hasta nosotros, en donde traigo a la memoria aquello que me llega sin clasificación ni contexto alguno;

- J. R. Tolkien y la araña que inyecta de veneno a Frodo.


- La tejedora Aracne que desafiara a la mismísima Palas Atenea, y que debido a la belleza de sus tapices, la transformó en araña para que continuara seduciéndolos por el resto de la eternidad.

-  A la viejísima diosa galesa Ariahrold, "la dama de plata", que teje desde su castillo encantado. 

- Ariadna, aquella que con su hilo dorado liberará a Teseo del laberinto. 

- A las viejas Nornas que viven en las raíces del árbol Ygnestrill y que tejen el destino de cada ser viviente.



"Mi madre era capaz de tejer afectos 
y a la vez, quedarse atrapada en ellos."


Louise sufrió mucho de pequeña, pero eso no viene al caso, ya lo hemos relatado en otra entrada de este blog, y no es el momento de recrearse en las causas de su padecimiento. Nos quedamos con su fórmula secreta para afrontarlos, su imperiosa necesidad de creación, sellando al mismo tiempo; una impronta sensitiva en cada obra.




Louise y sus arañas, modelo inseparable que va ligado con su "Mamá", como ella llamaba al proceso. 



Ese hilo conductor que nos fusiona desde la madre con el proceso y actuación de uno mismo.

El desarrollo inconcebible y misterioso que conforma la unión de un dolor primigenio con la abrumadora complejidad de su obra. Ese paseo que une lo artístico con lo terapéutico, y en donde emerge y navega el dolor con cierta permisibilidad, siendo capaz de transformar el inconsciente en una obra de arte.