lunes, 12 de junio de 2017

Aportaciones sobre la Música y la Terapia



Kandinsky


"La verdadera música solo podemos presentirla”

Bach

"La mayoría de nosotros no tenemos oídos.
La gente espera que los oídos estén afuera y hablan
Y esperan que alguien los escuche. 
Pero, ¿quién escucha?
Si la gente escuchara tendríamos paz en el mundo".

Fritz Perls.


*****

Hoy hemos trabajado comprobando cuanto saben y conocen de sí. A su vez, hemos intentado fortalecer el yo y la expresión emocional.


Crear la imagen unificada de uno mismo.

Desmontar la excesiva identidad de un yo que nos conduce a la exaltación y el engaño



Reconocer en la búsqueda de identidad como una oportunidad de crecimiento y el descubrimiento de uno mismo como un reto apasionante en la vida.

Aprovechar las oportunidades; oír y aprender a identificar los sonidos.

Los conflictos y respeto con la autoridad.

Mi exposición ante los demás y el grupo.

Kit Básico para un taller de Musicoterapia; Autoestima, Confianza y Seguridad.



Matisse


La música suele evocar sensaciones, sentimientos, asociaciones y recuerdos. 



Esta actividad brinda el permitir que la música actúe como una fuerza externa capaz de afectar la creatividad, y también de utilizarla como estimulante emocional.

Después de los sonidos aparece por fin la música...

Las palabras pueden no ser tan eficaces en la descripción de algo como son los sentimientos, ya que éstos constituyen el universo de la música.



La expresión no verbal a través de un arte que no utiliza conceptos ni ideas. Sino un lenguaje pre-lógico que acaba convirtiéndose en una herramienta eficaz en el proceso comunicativo, en el cual:



“Yo explico lo que me pasa y tú puedes captarlo sin que te lo explique”



La música es un factor terapéutico de primer orden porque sugiere sin imponer.


Permite que el “yo” profundo pueda expresarse, y eso es ya de por sí un alivio, pero además hay un intento de buscar la expresión creativa del conflicto como camino conducente al reconocimiento del propio poder interior.

La música es una energía vibratoria que va unida al movimiento. Primero aparece el movimiento y a partir de él surge el sonido. El sonido se produce cuando un objeto vibra, es decir, recibe un impulso y es desplazado de su eje.

La diferencia entre ruido y sonido no es más que el movimiento de una vibración. El gráfico de la vibración de lo que consideramos ruido desigual, con abundancia de picos y una arrítmica no definida.




La vibración del sonido es más homogénea, más redondeada, con ciclos regulares y bien limitada.

Cuando las vibraciones sonoras penetran dentro de nosotros actúan sobre los centros energéticos autónomos situados en nuestro interior (chakras, plexos) vinculados a órganos y sistemas que pueden ser activados y favorecidos mediante frecuencias vibratorias correspondientes a su propio movimiento interno. 

El acompañamiento musical en el taller va unido a la naturaleza del ponente.

He realizado talleres donde el ponente se ajusta a los ritmos de Grabielle Roth, oros aprovechan bandas sonoras que motiven o estén relacionadas con el trabajo. Hay quienes siguen las pautas del ciclo gestáltico y quienes aprovechan la letra de la canción para llevar al asistente a una evocación proyectiva.


La música que nos otorga la naturaleza siempre es válida; sonidos del viento, el cantar del gallo, la lluvia o las olas del mar. Ruidos caóticos combinados con esos instantes de silencio que penetran en lo mas profundo de uno y nos desmontan, cayendo en picado como la imagen de la Torre del Tarot.


El silencio, que duda cabe, también es música.


Picasso

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