lunes, 26 de junio de 2017

Corazón Quemado


La foto corresponde a nudo en la madera, 
sobre el camino que daba acceso a la playa de Cuesta Maneli en Matalascañas.
Camino, Bosque de Pinos y Matorral devorado ayer por las llamas.





Esta publicación anda por la red, realmente no se quien la escrito ni de donde procede, no tiene firma, pero quien lo haya echo denota una aguda sensibilidad que ha conseguido emocionarme y llegarme a lo más hondo.

Con objeto de que no se pierda lo guardo en este; "mi cajón desastre" de situaciones que se cruzan en mi camino y a las que no les guardo orden ni estructura. 
Agradecido comparto el escrito, no todo es ni mucho menos negativo en esto de las redes sociales.

Gracias




Lo siento, no dejo de pensar en ti. 

Te imagino feliz, regocijado por tu obra desatada aún, sentado cómodamente en tu jardín de cardos cambiando constantemente de cadena, atento a las redes sociales, exaltado con "tu victoria", guardando imágenes del lamento de esta tierra a la que prendiste para saciar tus ansias y conseguir una gloria efímera.

He de decirte que me duele el alma al contemplar el baile de sombras calcinando el tesoro más preciado de mi tierra, la fauna y flora que la hicieron única y que quizás nunca vuelvan a recuperar el aspecto que tú y tu obra habéis conseguido destruir. Que sepas que a muchos nos has hecho llorar de rabia, de impotencia, de dolor porque parte de nosotros se ha convertido en ceniza de la noche a la mañana.

Te doy la enhorabuena, has conseguido teñir de gris los cielos de media Andalucía, vestir de fúnebre los campos que nos dan de comer, los ríos que nos sacian la sed y el corazón de los que amamos esta tierra por encima de todas las cosas. La ceniza es el símbolo de tu victoria no cabe duda.

Lo que sí te digo es que la naturaleza te pedirá cuentas más temprano que tarde. Recuerda que "polvo somos y en polvo nos convertiremos", que nada es eterno, y que tú también sucumbirás como ahora caen los árboles fruto de tu acción. Entonces serás pasto para los gusanos, abono para la tierra a la que intentaste destruir. Quizás entonces tu alma vacía comprenda las sensaciones que hoy muchos experimentamos aunque sinceramente lo dudo, la escoria nunca tendrá sentimientos.

Mi único deseo es que el fuego se detenga, que los profesionales que desde el sábado están trabajando no sufran daños, y que la naturaleza con la ayuda de las administraciones se recupere lo antes posible. Los que disfrutamos ese paraíso nunca olvidaremos su aliento, su color, su armonía y su belleza.



jueves, 22 de junio de 2017

Arte en los Refugios de Almería



"Un hombre, cualquier hombre, vale más que una bandera, cualquier bandera"


Eduardo Chillida


*****


"Me encuentro a solas, profundamente inquieto y difuso en el subsuelo, en lo negro, cerca de algún abismo, en el interior de unos refugios construidos hace años para que la gente pudiesen sobrevivir a la barbarie de la guerra"





Vayamos a los hechos:


Una flota alemana el 31 de mayo de 1937 bombardea Almería, mueren 40 personas y deja un reguero de 150 heridos, más 200 edificios destruidos.

El día de Reyes de 1937 , a las dos de la madrugada un avión bombardea la estación de ferrocarril; tres días más tarde varios aparatos vuelven a bombardear la ciudad.

Tras la caída de Málaga el litoral andaluz se vuelve un infierno.

Almería aguanta hasta el final como último reducto Republicano en España, quedando aislada y sola frente de los crueles ataques del bando nacional.

El comienzo de la monumental obra de ingeniería de los refugios se inicia tres meses después del alzamiento fascista de Queipo de Llano, Mola y Franco.

El proyecto fue encargado al arquitecto municipal Guillermo Langle Rubio. Participaron también el ingeniero de minas Carlos Fernández Celaya y José Fornieles, ingeniero de caminos.

Más toda la población de Almería, los barrios, comerciantes, gremios; el pueblo en su totalidad que de manera altruista colaboraron bajo el más alto grado de expresión voluntaria, acelerando así la  construcción de la magnámina obra.


Se consiguió crear cerca de cien accesos a los refugios, la idea era que ningún almeriense tuviese que recorrer una larga distancia para acceder a ellos en caso de ataque.


Los refugios disponían de enfermería, quirófano, sala de curas y zona de almacenamiento de víveres y una cocina - despensa. Luz y agua potable, con una longitud de 4.5 Km de galerías subterráneas.

Llegando a tener cabida para 40.000 personas, todo minuciosamente calculado para albergar casi a la totalidad de la población, que alcanzaba en aquella época un numero de 50.000 personas censadas, aunque incrementada inesperadamente por la famosa "desbandá" de Málaga, episodio terrible para la historia de España.

Tomada Almería por las fuerzas fascistas, los refugios fueron sellados y olvidados para siempre. Hasta que setenta años después se han vuelto abrir, teniéndose que llevar a cabo una ardua tarea de limpieza por el lodo acumulado y la retirada de raíces que impedían el acceso y la circulación por las galerías.




Sentado me apoyo en la pared de la galería, frente a mí; sobre una pared lateral que hace las veces de muro de contención, y aprovechando el fraguado del hormigón como lienzo, un niño ha dibujado. Plasmando podrá decir la impronta del miedo, de las bombas y de los aviones. Incluso el ruido del paso de los coches por el paseo, me ofrece la sensación en estos instantes de ser detonantes de la barbarie.

Me hallo solo, tremendamente solo en este largo pasillo. Frente a mí, el dibujo trazado sobre el cemento y meda por  imaginar a la gente apretada, el olor al espanto, la oscuridad más absoluta, los llantos de los críos, las respiraciones forzadas, los suspiros y algunos rezos por lo bajo (Nos encontramos en zona Republicana, aunque el hombre, de una manera u otra, ha sido creyente).

Y el arte una vez más, mejor dicho la expresión artística que se nos escapa ante tanto horror, a la propia situación presente. Cómo una especie de argumento maldito que nos acompaña desde el principio de la especie humana.

Sofocamos el miedo con lo creativo, disolvemos la parálisis que da el espanto con un movimiento de no es más que pura expresión o escape de la realidad.



¿Es esto Arteterapia? 

Mas bien diría que el intento de aislar un contenido en un fondo carente flujo y de vida.




¿Qué se puede expresar en un largo y oscuro pasadizo sepultado en el fondo de la tierra?



Ya lo aprendimos en Terezing, cuando el horror nazi azotaba en su mayor grado de terror de atrocidad y barbarie.

Cierro los ojos, me imagino a un niño pintado sobre el hormigón aún no fraguado, y me pregunto...


¿Cómo se puede pintar sin luz?



martes, 20 de junio de 2017

Fósforos, de Laura Esquivel






"Todos los espacios íntimos son los que se relacionan con la sensualidad, con la vida, con un orden mucho más cósmico"


Laura Esquivel

***** 

Uno de los textos más hermosos que he leído nunca, fruto de una extrema sensibilidad y de una profundidad para expresar sentimientos difícil de igualar. El Texto pertenece al libro, "Como Agua para Chocolate" de Laura Esquivel.

He utilizado este texto en innumerables talleres y encuentros, disfrutadlo. Ideal para cierre o para momentos donde hay que parar y detenerse.

*****


Mi abuela tenía una teoría muy interesante; decía que todos nacemos con una caja de fósforos adentro, pero que no podemos encenderlos solos... necesitamos la ayuda del oxígeno y una vela. 


En este caso el oxígeno, por ejemplo, vendría del aliento de la persona que amamos; la vela podría ser cualquier tipo de comida, música, caricia, palabra o sonido que engendre la explosión que encenderá uno de los fósforos. Por un momento, nos deslumbra una emoción intensa. Una tibieza placentera crece dentro de nosotros, desvaneciéndose a medida que pasa el tiempo, hasta que llega una nueva explosión a revivirla. 



Cada persona tiene que descubrir qué disparará esas explosiones para poder vivir, puesto que la combustión que ocurre cuando uno de los fósforos se enciende es lo que nutre al alma. 




Ese fuego, en resumen, es su alimento. Si uno no averigua a tiempo qué cosa inicia esas explosiones, la caja de fósforos se humedece y ni uno solo de los fósforos se encenderá nunca.

- Si eso llega a pasar el alma huye de nuestro cuerpo, camina errante por las tinieblas más profundas tratando vanamente de encontrar alimento por sí misma, ignorante de que sólo el cuerpo que ha dejado inerme, lleno de frío, es el único que podría dárselo. -¡Qué ciertas eran estas palabras! Si alguien lo sabía era ella.


Desgraciadamente, tenía que reconocer que sus cerillas estaban llenos de moho y humedad. Nadie podría volver a encender una sola. Lo más lamentable era que ella sí conocía cuáles eran sus detonadores, pero cada vez que había logrado encender un fósforo de los habían apagado inexorablemente. John, como leyéndole el pensamiento, comentó:

-Por eso hay que permanecer alejados de personas que tengan un aliento gélido. Su sola presencia podría apagar el fuego más intenso, con los resultados que ya conocemos. Mientras más distancia
tomemos de estas personas, será más fácil protegernos de su soplo.-





Tomando una mano de Tita entre las suyas, fácil añadió:

- Hay muchas maneras de poner a secar una caja de cerillas húmeda, pero puede estar segura de que tiene remedio.



Tita dejó que unas lágrimas se deslizaran por su rostro. Con dulzura John se las secó con su pañuelo.

- Claro que también hay que poner mucho cuidado en ir encendiendo las cerillas una a una. Porque si por una emoción muy fuerte se llegan a encender todas de un solo golpe, producen un resplandor tan fuerte que ilumina más allá de lo que podemos ver normalmente y entonces ante nuestros ojos aparece un túnel esplendoroso que nos muestra el camino que olvidamos al momento de nacer y que nos llama a reencontrar nuestro perdido origen divino. El alma desea reintegrarse al lugar de donde proviene, dejando al cuerpo inerte…

Desde que mi abuela murió he tratado de demostrar científicamente esta teoría. Tal vez algún día lo logre......"






sábado, 17 de junio de 2017

Francesca Woodman o el Dolor de la Piel Desnuda




“Mi vida en este punto es como un sedimento muy viejo en una taza de café y preferiría morir joven dejando varias realizaciones… en vez de ir borrando atropelladamente todas estas cosas delicadas…”.

Francesca Woodman




Nació en Denver, Colorado un 3 de Abril de 1958 y murió al saltar por una ventana del Lower East Side de Manhattan el 19 de Enero de 1981 con apenas 23 años de edad.
Su padre era fotógrafo y su madre una reconocida ceramista.

Fue una niña americana en la Toscana, rodeada de amigos artistas de sus padres, y mucho más tarde una adolescente becada en Roma. Es más que probable que su gusto por los escenarios bucólicos, añejos y decadentes le lleguen de esta etapa de su vida en Italia.


Empezó a hacer fotografías a los 13 años, en blanco y negro, de pequeño formato y casi siempre con ella misma como protagonista. Imaginaba libros para aquellas imágenes que pegaba en sus cuadernos y diarios. La naturaleza (ramas, bosques, pájaros...) y las casas (paredes, muros, ventanas...) jugaban un papel fundamental en la composición, había algo siniestro en aquella densidad simbólica, historias llenas de melancolía y tristeza con ella como único centro de todo.



Francesca Woodman en 1976

Entre los años 1975 y 1979 fue estudiante de la Rhode Island School of Design en Provedence, y fue aceptada en el Programa de Honores que le permitía vivir durante un año en las instalaciones de la escuela en Palazzo Cenci en Roma. Allí se identificó con el surrealismo y el futurismo, que desde entonces ganaron presencia en sus fotografías, así como la decadencia, representada en las paredes desnudas y los objetos antiguos que también comenzaron a poblar sus trabajos


Francesa se suicidó cinco días antes de que su padre, George Woodman, inaugurara en el Guggenheim de Nueva York una importante exposición colectiva. La sombra de la hija no ha abandonado a los padres, que desde su muerte se han dedicado al legado de una artista que pese a su corta edad es para muchos clave en la modernidad crepuscular del siglo XX.



El arte era una religión para ella y su familia. Y quizá es ahí donde surge el problema". Para Scott Willis el arte no mató a Francesca Woodman sino que la sujetó a la vida, pero fue cuando empezó su crisis creativa y empezó a mermar su capacidad de trabajo (directamente relacionadas ambas con sus crisis emocionales) cuando la artista entró en el profundo desequilibro que acabó con su vida. 



"Fue enormemente prolífica de niña, pero sus problemas psicológicos le empezaron a robar espacio a su obra. Pese a lo que se dice, hay alegría en su trabajo porque era el arte lo que la mantenía viva".

La joven Woodman nunca llegó a ganarse la vida como fotógrafa. Su universo estaba hecho de estudios y crecimiento, artístico o personal, los desamores y las drogas le llevaron a un tremendo desequilibrio emocional que acabó con su vida un 18 de enero de 1981.




"Esta noche no estoy contenta. 
Pienso y hablo a menudo de mi detestable tendencia al romanticismo. 

Creo que el esfuerzo de deshacerme de esta actitud en mi trabajo ha tenido un extraño efecto en mi vida. 


La fotografía es también una manera de conectar con la vida. 


Hago fotos de la realidad filtradas a través de mi mente”.

Francesca Woodman.






lunes, 12 de junio de 2017

Aportaciones sobre la Música y la Terapia



Kandinsky


"La verdadera música solo podemos presentirla”

Bach

"La mayoría de nosotros no tenemos oídos.
La gente espera que los oídos estén afuera y hablan
Y esperan que alguien los escuche. 
Pero, ¿quién escucha?
Si la gente escuchara tendríamos paz en el mundo".

Fritz Perls.


*****

Hoy hemos trabajado comprobando cuanto saben y conocen de sí. A su vez, hemos intentado fortalecer el yo y la expresión emocional.


Crear la imagen unificada de uno mismo.

Desmontar la excesiva identidad de un yo que nos conduce a la exaltación y el engaño



Reconocer en la búsqueda de identidad como una oportunidad de crecimiento y el descubrimiento de uno mismo como un reto apasionante en la vida.

Aprovechar las oportunidades; oír y aprender a identificar los sonidos.

Los conflictos y respeto con la autoridad.

Mi exposición ante los demás y el grupo.

Kit Básico para un taller de Musicoterapia; Autoestima, Confianza y Seguridad.



Matisse


La música suele evocar sensaciones, sentimientos, asociaciones y recuerdos. 



Esta actividad brinda el permitir que la música actúe como una fuerza externa capaz de afectar la creatividad, y también de utilizarla como estimulante emocional.

Después de los sonidos aparece por fin la música...

Las palabras pueden no ser tan eficaces en la descripción de algo como son los sentimientos, ya que éstos constituyen el universo de la música.



La expresión no verbal a través de un arte que no utiliza conceptos ni ideas. Sino un lenguaje pre-lógico que acaba convirtiéndose en una herramienta eficaz en el proceso comunicativo, en el cual:



“Yo explico lo que me pasa y tú puedes captarlo sin que te lo explique”



La música es un factor terapéutico de primer orden porque sugiere sin imponer.


Permite que el “yo” profundo pueda expresarse, y eso es ya de por sí un alivio, pero además hay un intento de buscar la expresión creativa del conflicto como camino conducente al reconocimiento del propio poder interior.

La música es una energía vibratoria que va unida al movimiento. Primero aparece el movimiento y a partir de él surge el sonido. El sonido se produce cuando un objeto vibra, es decir, recibe un impulso y es desplazado de su eje.

La diferencia entre ruido y sonido no es más que el movimiento de una vibración. El gráfico de la vibración de lo que consideramos ruido desigual, con abundancia de picos y una arrítmica no definida.




La vibración del sonido es más homogénea, más redondeada, con ciclos regulares y bien limitada.

Cuando las vibraciones sonoras penetran dentro de nosotros actúan sobre los centros energéticos autónomos situados en nuestro interior (chakras, plexos) vinculados a órganos y sistemas que pueden ser activados y favorecidos mediante frecuencias vibratorias correspondientes a su propio movimiento interno. 

El acompañamiento musical en el taller va unido a la naturaleza del ponente.

He realizado talleres donde el ponente se ajusta a los ritmos de Grabielle Roth, oros aprovechan bandas sonoras que motiven o estén relacionadas con el trabajo. Hay quienes siguen las pautas del ciclo gestáltico y quienes aprovechan la letra de la canción para llevar al asistente a una evocación proyectiva.


La música que nos otorga la naturaleza siempre es válida; sonidos del viento, el cantar del gallo, la lluvia o las olas del mar. Ruidos caóticos combinados con esos instantes de silencio que penetran en lo mas profundo de uno y nos desmontan, cayendo en picado como la imagen de la Torre del Tarot.


El silencio, que duda cabe, también es música.


Picasso

miércoles, 7 de junio de 2017

Angeline, la Princesa que miraba el mar.



Muchacha India,
Fotografía de Eduard S. Courtis.


"Importa poco donde pasemos el resto de nuestro días. No serán muchos. La noche del Indio promete ser oscura. Ni siquiera una simple estrella revolotea en su horizonte. 

Vientos de voz triste se lamentan en la distancia. Un triste destino parece estar en el camino del Hombre Rojo, y donde quiera escuchará los pasos que se aproximan de su cruel destructor y se prepara impasiblemente a enfrentar su destino, como hace el antílope herido que escucha los próximos pasos del cazador". 

Jefe Seattle




El 29 de mayo de 1896 con la muerte de Angeline, murió la última de los descendientes directos del gran jefe Seattle y cuyo nombre designa a la ciudad norteamericana de Seattle.

Hija de su primera mujer, también llamada kikisoblu. su madre murió al darle a luz.

Seattle, el jefe mítico autor de uno de los discursos del alma, más bellos que jamás se hayan escrito.


Fallecido el 7 de junio de de 1866, en la reserva Suquamish de Port Madison, Washington.

Jefe indiscutible de la tribu Duwamish, orador innato, hombre espiritual, líder y sabio por naturaleza, se cuenta que su voz era perceptible a media milla de distancia.

Ganó su reputación en el campo de batalla, combatiendo las incursiones del hombre blanco hasta verse obligado a negociar su traslado a las reservas.

Llegó hasta tal punto su fama que David Swinson ("Doc") Maynard, uno de los fundadores de la ciudad, fue el principal promotor de nombrar la ciudad en honor al Jefe Seattle. Previamente, la ciudad había sido conocida como Duwamps.




Jefe Seattle, padre de Angelina



Pero no es su historia la que me interesa en esta entrada, sino la de su hija Angeline, la última princesa.


Alrededor del año 1890 el fotógrafo norteamericano Eduard S. Courtis obtuvo en Seattle una fotografía casual de la princesa Angelina. 
Le interesaba por aquella época al fotógrafo, perpetuar la memoria de la vieja civilización india que agonizaba.

En 1855 el Tratado de Point Elliott obligaba a que todos los indios Duwamish abandonasen su tierra y se dirigiesen a las reservas, pero Angeline se negó en rotundo. Permaneciendo en Seattle, concretamente en una cabaña frente al mar en Western Avenue, entre las calles Pike y Pine, cerca de la actual mercado de Pike Place




Fotografía de Eduard S. Courtis

Curiosamente nadie le obligó a partir hacia las reservas, ya que su presencia fue respetada por los nuevos habitantes del lugar.

Con el paso de los años, la princesa Angeline, consumida por la miseria aceptó el dólar que le ofrecía Courtis por posar para él, resignada ante un futuro sin esperanza y sin ilusión de poder sobrevivir. 
Sin duda todos esos años de rezos y súplicas no habían surgido el efecto ni la llamada deseada, sin embargo si había conseguido ganarse el respeto y la consideración de los nuevos habitantes de la ciudad.

Angeline, la princesa Angeline como a ella le gustaba que le llamaran comúnmente, se había convertido en alguien ineludible para la nueva civilización que emergía devorando toda una ancestral forma de existencia. 

Angeline, siempre fue admirada, aunque quizás puede que dicha admiración no fuese motivada, más que por que cierto remordimiento, debido sin duda al genocidio y brutal trato por parte del hombre blanco a quien siempre había habitado allí. 

Admirada y en cierta manera respetada, fruto sin duda de aquella ciudad recién surgida por la invasión europea, en los alrededores de 1855.

Su figura se hizo familiar de las calles de Seattle, una mujer que debiera de hacer sido nadie, una figura de tantas empequeñecida, magullada, encorvada y consumida por la miseria,  Con un pañuelo rojo sobre su cabeza, un chal, caminando lenta y dolorosamente, ayudándose de un bastón de madera. 



Fotografía de Eduard S. Courtis

Siendo frecuente percibirla sentada sobre la acera, recitando devotamente viejas oraciones indias en principio, y mucho más tarde repasando cuentas sobre un rosario cristiano.

La bondad y la generosidad de la gente de Seattle hacia la hija del jefe indio se muestran en su funeral que tuvo lugar desde la Iglesia de Nuestra Señora del Socorro. Acudiendo una verdadera multitud a despedirla, siendo magníficamente decorada la iglesia y descansando el cuerpo sobre un ataúd en forma de una canoa india.

Sus restos reposan en el cementerio Lake View en el Capitolio, muy cerca de la tumba del mítico Bruce Lee. Siendo enterrada a petición suya, cerca de Henry L. Yesler, empresario y defensor de los miembros de la tribu Duwamish.





Tumba de la Princesa Angelina.