sábado, 8 de octubre de 2016

Arteterapia y algunas consideraciones algo primitivas.




La Danza de Matisse


El ritmo es por naturaleza altamente pulsátil, estando por ello relacionado con los fenómenos relativos a la descarga de energía. Esto se aprecia en la danza con toda claridad: la mitad superior del cuerpo lleva la melodía y la inferior el ritmo.


Maslow

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Los Ojibwas la llaman Kinomagewaphong y esa larga palabra significa; "La roca que enseña" 
Ese espacio es un lugar de curación, de sanación física y espiritual. Puede que una de los mayores indicios históricos del poder del arte aplicado a la posibilidad de curar. Estamos en Canadá sus autores fueron antepasados de los indios Alonquinos. Para mí y mirando detenidamente la foto, llego a la simple conclusión de que no existe mucha diferencia entre el grabado en piedra de Peterborough y algunos grabados contemporáneos. 

Más de 900 petroglifos decoran la piedra, tallados con una precisión sorprendente, diseminados sobre una pared decorada.
Claro, obviamente visto desde quien desconoce su significado y profundidad.


Kinomagewaphong


Una vez tuve la suerte de presenciar la elaboración del dibujo o Tanka denominado Kalachakra por parte de los monjes tibetanos. Duró toda una semana su creación a base de minuciosas líneas y dibujos con arenas de colores. Luego una vez concluida la obra y tras un largo ritual; la arena se remueve y mezcla, deshaciendo con suma rapidez la minuciosa obra elaborada. 

Se deposita la arena en el interior de cuencos o jarrones  de metal y se expanden en medio del mar como símbolo de impermanencia; es decir que nada se sostiene ni perdura. 

La curación en este caso va unida al proceso meditativo, a la contemplación de símbolos y colores, junto con la recitación de diversos mantrans y oraciones. 

En este caso en particular es digno de resaltar la exactitud del tallado, su disposición sobre una base circular y los llamativos colores que  le atribuyen un magnetismo sugestionador de la obra.

El contenido curador del rito mantiene cierta semejanza con algunos rituales Dakotas y sus dibujos sobre la arena.




El rito junto a la elaboración artística ha estado presente desde el albor de los tiempos, la posibilidad de expresarse a través de manifestaciones artísticas otorgaban la capacidad de crear e interpretar libremente los misterios. La sacralización de la tierra, junto vegetales y animales que compartían el medio; más la naturaleza profunda de las estrellas y todo ese universo cosmológico que representaba la oscuridad y la noche. 

Cuanto nos rodeaba constituía un misterio, la posibilidad de constituir un recurso sanador, mágico o espiritual facilitaba el acto creativo tal como decía Jung “La deuda que tenemos con el juego de la imaginación es incalculable”

Recordamos las ruedas medicinales de los Big Horn en Wyoming. Ese arquetipo que se repiten en la totalidad de la historia primitiva; la rueda, el círculo como zona o espacio destinado a sanar. Siendo, porque no y digno de resaltar, la pluralidad de ruedas que se manifiestan por doquier en la totalidad del mundo primitivo.

Paralelamente nos llegó la danza, el movimiento corporal y el ritmo. Que imponía elasticidad necesaria; la oposición natural a la quietud. Leí una vez la existencia de una sociedad de sanadores llamada "La Atirenda" cuya danza se dirigía específicamente a curar la hernia que afectaba a la población Apache.



Luego estaba el ritual de la pipa sagrada, tan maravillosamente descrito por Joseph Brown. Siendo de resaltar la incorporación al rito de ingestas vegetales; en este caso el humo sagrado o en otros será el peyote, mescalito o ayahuasca o humo de salvia en los rituales de purificación. Todo con un único objetivo que es facilitarnos el trance y la levedad del cuerpo físico.

El ritmo del tambor, el fuego, la danza, las pinturas corporales, los baños de sudor, las figurillas totémicas… todos con una única finalidad; la sanación o limpieza psíquica y corporal.

Y en el otro lado del mundo nos llovían mándalas y espirales. El bello mundo celta sanaba a través de la canción con la figura de Feidhilyn como última sacerdotisa de la tradición musical. Los relatos de los Bardos, como figura indispensable de esta sociedad transmisora de la palabra y a través de la poesía heredada. Los rituales del agua, las hierbas, calderos decorados, fuentes sagradas, collares, abalorios, laberintos... 





La desbordante Asia; con sus shamanes siberianos, el Tibet eterno con sus Budas, mudras, máscaras, oraciones, mantrans, cuencos y sus diversos sonidos y esos mándalas… que diariamente dibujaba el doctor Jung en su cuaderno rojo...

El I Ching, oráculo de mutaciones… el Sumi-e o pintura china llamada bellamente como "Rima de las respiraciones y la circulación de la vida" Estaba también aquello del Tao, el Feng Shui, el Zen contemplativo, el laberinto eterno de las danzas derviches…

¿Es moderna la disciplina de sanar a través del arte?
¿Qué hemos descubierto en realidad? 

- Simplemente me pregunto -

¿Qué hemos puesto sobre la mesa que no se encontrará ya en este inconsciente o registro humano?


Las nuevas herramientas aportadas por Perls, el Psicoanálisis de Freud, la Bioenergética de Reich o Lowen, el Teatro de Moreno, el Humanismo de Rogers o Maslow, la interpretación mitológica de Joshep Cambell, la Transpersonalidad de Wilber o la figura sin duda de Claudio Naranjo, como soporte indisoluble de lo antiguo y lo moderno nombrado bajo el concepto que el llama; "Un nuevo Shamanismo"

Ayudas y herramientas sin duda para aplicar o recetar la más bella medicina del mundo, nada más que quería decir esto; queda mucho trabajo por hacer.


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