jueves, 20 de octubre de 2016

- TEA - El trastorno Invisible






   TEA


      El trastorno Invisible

''Ser una mujer, en compañía de otras mujeres jóvenes; 
en busca de mi propia identidad”




Las fotografías pueden ser herramientas poderosas en procesos terapéuticos. Mi trabajo consiste en la búsqueda de una adecuación a la imagen que nos hacemos de nosotros mismos, hacia la indagación de negarnos o reconocernos en nuestro propio retrato y la máscara superpuesta creada por un modelo o condicionamiento social. 


En este caso la obra hace referencia a las principales características externas de una mujer con síndrome de Asperger, la inhibición en cuanto a habilidades sociales, falta de comunicación no verbal y la denuncia por la situación generada por ser mujer y los prejuicios añadidos que la sociedad impone al género femenino.

Existe una creencia de que el Síndrome de Asperger afecta a una mujer por cada 3/4 hombres, pero está creencia está cambiando. Parece que hay muchas chicas (dentro del espectro del síntoma) dadas a la fantasía como escape del encuentro social. Las mujeres están afectadas por el autismo del mismo modo en que lo están los hombres. Una mujer que presente estos mismos rasgos de personalidad puede ser calificada de rara, sorprendente, fría, o dependiendo de la situación, incluso malintencionada. El autismo, con sus particulares efectos sobre la personalidad, ocasiona que uno parezca más racional y menos emocionalmente comunicativo o empático hacia los demás. 

La dificultad de detectar el síndrome hace que muchas mujeres nunca sean diagnosticadas. Sin embargo, una vez son diagnosticadas sufren un efecto liberador, ya que pueden empezar a comprender los “porqués” de su comportamiento.

El atreverse en exponer la imagen, más la gran capacidad de fantasía que otorga el síndrome hace que la fotografía sea un componente liberador y sanador del síndrome de Asperger.


Modelo de la Fotografía; Marta Reina.



INAUGURACIÓN DEL I CERTAMEN NACIONAL 
DE EXPRESIÓN ARTÍSTICA Y SALUD MENTAL 

Jueves día 20 de octubre a las 17:30 horas en la Sala ATIN AYA, 
del Espacio TURINA, 

(Entrada por Calle Arguijo, junto a calle Laraña, en Sevilla)

DURACIÓN: del 20 de octubre al 6 de noviembre de 2016

viernes, 14 de octubre de 2016

Los Túneles de Martín Ramírez (I)



"La pintura es materia encantada"

Apollinaire


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La imperiosa necesidad creativa de Martín Ramírez le empujaba a diario y como cualquier madrugada de 1940 a incorporarse de forma cautelosa y reservada; poder así recorrer en la oscuridad los largos pasillos del hospital DeWitt en Auburn, sede del condado de Placer County en California.

Hacía mucho que se habían apagado las luces del pabellón, allá sobre las ocho de la noche, pero el impulso transformador del genio hace imposible darse una tregua. "Se trata de una fuerza vital que nace bien sabe de donde y que es invisible" nos decía Antonio Blay.


Energía naciente de una fuerza primaria, que como diría Maslow; " La personalidad es la expresión de la fuerza vital del individuo, y, probablemente, la extensión de dicha fuerza al medio ambiente".


El caso es que Don Martín Ramírez hurgaba entre la basura, buscando papeles, trozos de cartón, cartulina, impresos… cualquier soporte digno para poder expresar, comunicar, huir, escapar…  


Ese acto que tanto nos recuerda a los últimos días de Odilon Redón; donde suplicaba por los mercados de frutas parisinos por un poco de papel de embalaje para poder dar testimonio de su poderosa expresión.

...Una vez gestionado el material, (Memorandos, sobres, cartas, vasos de papel aplanados, hojas de revistas, periódicos, libros…) pegaba los trozos que conformaría su obra con un adhesivo que el mismo elaboraba; y que según se cuenta se componía de patatas, migas de pan, avena... todo ello mezclado con saliva o mocos del autor.


Obviamente todo cuanto cayera en sus manos se convertía en material digno de ser utilizado; pues en el Hospital DeWitt no existían demasiadas posibilidades creadoras y el poco material aportado se mantenía en las dependencias de la ceramista Marie Deshene, encargada del área ocupacional del hospital.

Un espectáculo era pues en la madrugada del hospital, presenciar la imperiosa necesidad de Don Martín por dibujar, trazar, crear, establecer...

Sobrevivir al silencio, a ese vacío que marca la ausencia de disputa, confrontación, discurso o platica verbal, como diría Baudelaire; “Lo imprevisible convertido en necesidad”

Sobre los materiales o tintas diré que los montaba con lo que le venía de paso; algunas acuarelas, lápices de colores, tintes de zapatos y jugo extraído de alguna fruta… Concluyendo todo ello en una pasta grasienta a la que añadía avena.

De los pinceles; pues que los confeccionaba, transformando "asombrosamente" los palillos de fósforos usados.


Dada las grandes dimensiones de sus obras trabajaba directamente sobre el suelo y en cuclillas; en la posición usual que adoptan los hombres de campo mexicanos, mientras conversan o sencillamente se echan un cigarrillo. De vez en cuando y para poder apreciar en lejana perspectiva su obra, se subía sobre una mesa y desde allí observaba la evolución del trabajo.

Durante el día nos contaron que se fabricaba un refugio bajo las mesas para huir o mantener un espacio creador necesario, alejado de sus convecinos y delirantes acompañantes.

La originalidad de su técnica, su brutal capacidad productora y lo misterioso de todo lo que envolvía el asunto, atrajo el interés del personal del hospital. Doctores y enfermeros cenaban en el pabellón con la única intención de poder verlo trabajar.

La fama de Don Martín Ramírez cruzó la frontera del hospital, pues la noticia del misterioso pintor mudo llegó hasta los profesores y estudiantes de la Universidad de Arte de Sacramento. Y muchos artistas quedaron impresionados por el espectáculo que Ramírez ofrecía, por la manera que empastaba sus dibujos, por lo limitado de sus materiales más por el clima de demencia que envolvía toda realidad.

Sin duda por el concierto creativo que ofrecía un demente anónimo; un habitante de tierra de nadie.




¿En que mundo habitaba Don Martín Ramírez? 

¿Hacia dónde llevaban sus túneles?

¿Una frontera? 

Si, pero...

¿Hacia donde?


sábado, 8 de octubre de 2016

Arteterapia y algunas consideraciones algo primitivas.




La Danza de Matisse


El ritmo es por naturaleza altamente pulsátil, estando por ello relacionado con los fenómenos relativos a la descarga de energía. Esto se aprecia en la danza con toda claridad: la mitad superior del cuerpo lleva la melodía y la inferior el ritmo.


Maslow

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Los Ojibwas la llaman Kinomagewaphong y esa larga palabra significa; "La roca que enseña" 
Ese espacio es un lugar de curación, de sanación física y espiritual. Puede que una de los mayores indicios históricos del poder del arte aplicado a la posibilidad de curar. Estamos en Canadá sus autores fueron antepasados de los indios Alonquinos. Para mí y mirando detenidamente la foto, llego a la simple conclusión de que no existe mucha diferencia entre el grabado en piedra de Peterborough y algunos grabados contemporáneos. 

Más de 900 petroglifos decoran la piedra, tallados con una precisión sorprendente, diseminados sobre una pared decorada.
Claro, obviamente visto desde quien desconoce su significado y profundidad.


Kinomagewaphong


Una vez tuve la suerte de presenciar la elaboración del dibujo o Tanka denominado Kalachakra por parte de los monjes tibetanos. Duró toda una semana su creación a base de minuciosas líneas y dibujos con arenas de colores. Luego una vez concluida la obra y tras un largo ritual; la arena se remueve y mezcla, deshaciendo con suma rapidez la minuciosa obra elaborada. 

Se deposita la arena en el interior de cuencos o jarrones  de metal y se expanden en medio del mar como símbolo de impermanencia; es decir que nada se sostiene ni perdura. 

La curación en este caso va unida al proceso meditativo, a la contemplación de símbolos y colores, junto con la recitación de diversos mantrans y oraciones. 

En este caso en particular es digno de resaltar la exactitud del tallado, su disposición sobre una base circular y los llamativos colores que  le atribuyen un magnetismo sugestionador de la obra.

El contenido curador del rito mantiene cierta semejanza con algunos rituales Dakotas y sus dibujos sobre la arena.




El rito junto a la elaboración artística ha estado presente desde el albor de los tiempos, la posibilidad de expresarse a través de manifestaciones artísticas otorgaban la capacidad de crear e interpretar libremente los misterios. La sacralización de la tierra, junto vegetales y animales que compartían el medio; más la naturaleza profunda de las estrellas y todo ese universo cosmológico que representaba la oscuridad y la noche. 

Cuanto nos rodeaba constituía un misterio, la posibilidad de constituir un recurso sanador, mágico o espiritual facilitaba el acto creativo tal como decía Jung “La deuda que tenemos con el juego de la imaginación es incalculable”

Recordamos las ruedas medicinales de los Big Horn en Wyoming. Ese arquetipo que se repiten en la totalidad de la historia primitiva; la rueda, el círculo como zona o espacio destinado a sanar. Siendo, porque no y digno de resaltar, la pluralidad de ruedas que se manifiestan por doquier en la totalidad del mundo primitivo.

Paralelamente nos llegó la danza, el movimiento corporal y el ritmo. Que imponía elasticidad necesaria; la oposición natural a la quietud. Leí una vez la existencia de una sociedad de sanadores llamada "La Atirenda" cuya danza se dirigía específicamente a curar la hernia que afectaba a la población Apache.



Luego estaba el ritual de la pipa sagrada, tan maravillosamente descrito por Joseph Brown. Siendo de resaltar la incorporación al rito de ingestas vegetales; en este caso el humo sagrado o en otros será el peyote, mescalito o ayahuasca o humo de salvia en los rituales de purificación. Todo con un único objetivo que es facilitarnos el trance y la levedad del cuerpo físico.

El ritmo del tambor, el fuego, la danza, las pinturas corporales, los baños de sudor, las figurillas totémicas… todos con una única finalidad; la sanación o limpieza psíquica y corporal.

Y en el otro lado del mundo nos llovían mándalas y espirales. El bello mundo celta sanaba a través de la canción con la figura de Feidhilyn como última sacerdotisa de la tradición musical. Los relatos de los Bardos, como figura indispensable de esta sociedad transmisora de la palabra y a través de la poesía heredada. Los rituales del agua, las hierbas, calderos decorados, fuentes sagradas, collares, abalorios, laberintos... 





La desbordante Asia; con sus shamanes siberianos, el Tibet eterno con sus Budas, mudras, máscaras, oraciones, mantrans, cuencos y sus diversos sonidos y esos mándalas… que diariamente dibujaba el doctor Jung en su cuaderno rojo...

El I Ching, oráculo de mutaciones… el Sumi-e o pintura china llamada bellamente como "Rima de las respiraciones y la circulación de la vida" Estaba también aquello del Tao, el Feng Shui, el Zen contemplativo, el laberinto eterno de las danzas derviches…

¿Es moderna la disciplina de sanar a través del arte?
¿Qué hemos descubierto en realidad? 

- Simplemente me pregunto -

¿Qué hemos puesto sobre la mesa que no se encontrará ya en este inconsciente o registro humano?


Las nuevas herramientas aportadas por Perls, el Psicoanálisis de Freud, la Bioenergética de Reich o Lowen, el Teatro de Moreno, el Humanismo de Rogers o Maslow, la interpretación mitológica de Joshep Cambell, la Transpersonalidad de Wilber o la figura sin duda de Claudio Naranjo, como soporte indisoluble de lo antiguo y lo moderno nombrado bajo el concepto que el llama; "Un nuevo Shamanismo"

Ayudas y herramientas sin duda para aplicar o recetar la más bella medicina del mundo, nada más que quería decir esto; queda mucho trabajo por hacer.