lunes, 15 de agosto de 2016

Corazón de Cebolla


Foto. Carl Wagner


"A lágrimas de cebolla, y caricias de jumento, mucho tiento."

Proverbio Popular





"Había una vez un huerto lleno de hortalizas, flores, árboles frutales y toda clase de plantas aromáticas. Como en todos los huertos había mucho frescor y agrado. Dando auténtico placer el sentarse plácidamente bajo la sombra de cualquier árbol a contemplar su variopinto colorido, oler sus múltiples aromas o tan solo quedarse uno embelesado oyendo el canto de los pájaros

Un buen día comenzaron a nacer cebollas muy extrañas, pues cada una de ellas poseía un color y tonalidad diferente; rojas, amarillas, anaranjadas, púrpuras, verdes, azules, violetas... 


El caso es que los colores eran irisados. deslumbradores, centelleantes a su vez; como una sonrisa o el color y aroma de un cálido recuerdo. 

Tras investigarse su causa por parte de los humanos sobre aquel misterioso enigma y misterio, se descubrió entonces que la causa residía en el corazón mismo de las cebollas. 

Cada cebolla poseía un único e irreemplazable corazón y cada corazón correspondía a una piedra preciosa. Una era un topacio, otra un rubí, una esmeralda, lapislázuli, aguamarina...

Por una incomprensible razón que nadie supo de donde vino, se comenzó a decir y correr entre la población de que aquello era peligroso, intolerable, inadecuado; en suma vergonzoso. 


Las preciosas cebollas no tuvieron más remedio que esconder su íntima piedra preciosa con capas y más capas de cebolla. Cada vez más oscuras, más inhóspitas y feas. Tenían que disimular como eran por dentro: Hasta que terminaron convirtiéndose en unas cebollas vulgares y corrientes.

Pasó por allí un sabio que gustaba de sentarse a la sombra, junto al huerto y que como era tan sabio conocía el lenguaje de todas las cebollas... 

Y empezó a preguntarles una a una; - ¿Por qué no te muestras realmente tal como eres por dentro? - Y ellas le respondieron: 

- Me obligaron a ser así... me fueron colocando capas.. incluso yo me puse algunas para ocultarme y no pudieran decir de mí...

Algunas cebollas tenían hasta diez capas y ya ni se acordaban de por qué ni cómo tenían tantas capas.


Foto Carl Wagner

Y el sabio comenzó a llorar, y cuando la gente lo vio llorando, pensaron que llorar ante las cebollas debía ser propio de seres muy inteligentes. 

Por eso todo el mundo sigue imitando al sabio y continuamos llorando; desconociendo que bajo multitud de capas las cebollas, afortunadamente, esconden un corazón precioso, único e irreemplazable.


Foto Carl Wagner


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