sábado, 21 de abril de 2018

Pena de Muerte

Textos para Sanar


Hace unos meses alguien me hizo llegar esta carta que es auténtica.

Llevaba guardada en un cajón al rededor de 50 años. En principio dudé si sacarla a la luz o dejarla dormir para siempre, pero pensé en ese chico que finalmente fue ajusticiado. 

Pensé en los muertos que aún duermen en las cunetas sin un descanso ni reconocimiento digno y me dije quien soy yo para darle sepultura a la carta. 

Si el destino la ha puesto en mis manos que sirva para sanar y dar descanso eterno su testimonio. 

Urge a este país cicatrizar heridas y tomar conciencia del horror de la guerra y la barbarie. 

Descansa en paz querido José que esta penúltima carta llegue a su destino y sepamos todos que tan solo fuiste un peón de todo aquello y sepamos perdonar a quienes no fueron capaces de hacerlo.


Madrid 10 de Octubre de 1941

Querida tías y primos, siento que daros malas noticias, pero no hay más remedio.

Es el caso que el martes pasado día 7 del corriente tuve que comparecer ante el Consejo Sumarísimo de Guerra que me juzgó y que tal como yo temía, fue solicitada para mí por parte del tribunal y por el fiscal, la pena de muerte. Y a la una y media de la tarde supe que efectivamente el tribunal había accedido a la petición y había acordado para mí condenarme a PENA DE MUERTE por mi peligrosidad y actuación en la guerra. 

Es justo de decir el sufrimiento de mi amada familia que se encontraba, muy a pesar mío, en la sala y que a pesar de que yo no quería; se presentaron en el consejo mis padres, mi esposa y mi prima.

Mas que la pena en sí, me preocupaba la situación de ellos, el sufrimiento de ellos y el desamparo en que van a quedar si es que por desgracia se lleva a efecto la sentencia. 

Yo espero tranquilo la decisión de las autoridades, y si llega por fin el momento de caer. Caeré con la serenidad que me da la tranquilidad de conciencia de no haber hecho daño a nadie y que únicamente existe el delito de haber luchado en la guerra por lo que yo creí que era lo mejor para la humanidad y que nunca creí que sería motivo de pena tan atroz. Aunque creo que si los que me condenan me conociesen y supiesen como he luchado siempre en hacer el bien. y si hubiesen analizado mi vida y conocieran moralmente es seguro que no se atreverían a cumplir semejante sentencia. Pero si el destino me tiene reservado este sino, tendré paciencia y esperemos y si acaso ocurriese lo peor yo les escribiría en las últimas horas .

Y sin otra cosa por hoy más que muchos abrazos y besos, reciban el cariño de su sobrino y primo.

José  Rivero


jueves, 19 de abril de 2018

Ventanas

Mi Proceso Creativo



Me hallaba atrapado, sin salida.

La habitación se encontraba en penumbra y mis pensamientos saltaban de un rincón a otro. Entendí que si seguía mucho tiempo así, ellos mismos se declararían la guerra. Y entonces, si eso sucedía, ya no habría vuelta atrás. Quedando rezagado de por vida en un habitáculo sucio y sin salida posible.

El suelo se hallaba sucio, lleno de migajas por las que batallaban negruzcos insectos. Las paredes se consumían entre lo mugriento y mohoso. Tan solo disponía de un camastro en donde su superficie constituía el universo entero. Sobre los ángulos de la habitación se disimulaban libros amontonados frente de un tumulto de ropas que se abochornaban de ser ellas mismas.

Así vivía yo, en un confín del mundo donde nada daba vueltas y donde todo se encontraba estático, al menos desde que disponía de recuerdos. Cada vez que la mente hacía un movimiento, aunque tan solo fuese para reconocer el terrero, este dolía demasiado. 




Una tremenda punzada se iniciaba en mi cerebro recorriendo luego mi pecho y estableciéndose tras una inhalación que producía el debido mareo posterior
 ¡Cuánto dolía el estómago!

Seguidamente me dirigía al baño, pero eso mejor ni mencionarlo siquiera… 

Así fue sucediéndose el tiempo indefinidamente, envejecí sumido en la más pura ambigüedad sin atreverme. Hasta que cierto día el viejo marcó de madera cedió, astillándose y dejando entrar un sutil rayo de luz. Me quedé atónito al contemplar las ondas polvorientas retozando con la luz. Las observaba fascinado, no había sucedido nada más importante en los últimos años de mi vida que ese pequeño detalle.



Tumbado alargue mi brazo y dejé que mis dedos formaran parte de la danza y el juego.

Entonces recordé lo de la ventana ¡Cuantos años habían pasado sin abrirla! Con todas la rabia tiré del picaporte, se hallaba obstruido. Sin fuerzas pero con todo el desespero tiré y tiré hasta hacerme daño.

La sangre corrió por mi mano y hasta la madera me agredía. No me importó en absoluto, la sangre tan solo es sangre. Así que volví a tirar del maldito ventanal y hasta que al fin cedió, abriéndose de repente.

Repentinamente entró la luz. Cerré los ojos, inhale el aíre y una limpieza que no recordaba honró mis pulmones. La vida volvía cuando ya no la recordaba, los poros de mi piel se erizaron, me quité la agujereada camiseta y con el pecho desnudo me deje acariciar. 


Lloré como un niño pequeño al ver la claridad del día y entonces, todos aquellos pensamientos malsanos retrocedieron asustados.



En cuanto pude retomar el ánimo volví la mirada hacia la habitación, descubriendo que ya no persistían las sombras. Aquellos pensamientos tenebrosos huían de la luz. 

Entonces recordé que había puertas para poder entrar y salir, recordé que más allá de mi organismo circundaba el mundo. Lo dejé todo atrás, ropas, enseres y mis queridos libros que habían enmudecidos de repente. Tocaba regresar e intentarlo de nuevo. Desnudo y vestido tan solo por la piel de gallina, observé más allá de la ventana, los árboles se dejaban acariciar por una suave brisa. ¡Cuánto hacía que no me dejaba acariciar!

El miedo no me venció esta vez, recorrí la puerta en dirección al sendero que llevaba al bosque y conforme me alejaba le dije adiós a mi casa y prisión. Una ventaba que desde afuera no parecía más que un triste y soporífero agujero me había devuelto a la vida.


lunes, 16 de abril de 2018

Krishnamurti, la palabra que no cesa.

Textos para Sanar


Amor, compasión implica inteligencia suprema,
no la inteligencia de los libros, de los eruditos y de la experiencia.

Esa inteligencia es necesaria a cierto nivel;
pero cuando hay amor, compasión,
lo que existe es la quintaesencia de toda inteligencia.

No puede haber amor y amor sin muerte,
lo cual implica el final de todas las cosas.
Entonces hay creación.

Y ese orden solo puede existir cuando hay suprema inteligencia.
Y esa inteligencia no puede existir sin la compasión, el amor y la muerte.

Esto no es un proceso de meditación sino de investigación profunda.

Una investigación llena de un gran silencio, no “yo estoy investigando”.

Un gran silencio, un gran espacio.

Aquello que es esencialmente amor y compasión y muerte,
es esa la inteligencia, la cual es creación.

La creación existe cuando están presentes la muerte y el amor.
Todo lo demás es invención.



Martes, 23 de julio de 1985
Saanen (Suiza)


                      
Se puede uno imaginar el rostro de la señora Besant cuando el 2 de agosto de 1932, Krishnamurti disolvió la Orden de la Estrella. Atrás quedaban años de locura, de iniciaciones y esoterismo a diestro y siniestro. Atrás quedó el reino de fantasía más glorioso que el género humano haya vivido antes. Imitaciones de países "de nunca jamás", paisajes de Lewis Carol y los "mundos de Oz" que nos quepa imaginar.

De todo ese tiempo transcurrido, desde el nacimiento de Krishnamurti, habían pasado ya 37 años. Años de locura, de preparar a un señor para que se alzase con el trono del mundo. 

Una maquinaria cargada de dinero y de pretensiones personales. Desertores de las divergentes iglesias europeas, místicos herederos del ensueño inglés al estilo Dunsay. Romanticismo infantil proveniente de tierras inglesas donde en esos años se debatía entre la plena revolución industrial y el misticismo tardío que nos llegaba del lejano imperio indio.


Dos personajes primordiales marcan el devenir de la sociedad teosófica; la señora Besant y el clarividente obispo Leadbeater. La primera digna de mis mayores elogios; mujer sincera, luchadora, inteligente e intensamente metafísica en sus escritos, pero por desgracia influenciada en sus últimos años por el entorno obsesivo y perturbado de la Sociedad Teosófica.

Del segundo me quedo un antiguo ejemplar referente a los protectores de la naturaleza, lo demás poco se salva de mi biblioteca. Al parecer pretendieron en esta última etapa de la Orden de la Estrella, imitar un portal de Belén viviente. Nada más ni nada menos que en el mismo seno de la sociedad que con tanto amor levantara la mítica Señora Blavastky.

Los doce apóstoles, los cuales por dignidad no resaltaré sus nombres y por supuesto la "virgen maría"; nombrada entre ellos como “La madre del mundo”.

De todo este chiringuito concebido con el paso de los años y a cuya sombra creció el joven Krisnhamurti, lo que más me fascina es el principio de todo; el descubrimiento del niño.


Sucedió un 10 de febrero de 1909 en Adyar (India). 

El señor Ledbeater mantenía la costumbre de bajar a bañarse a la playa junto a sus ayudantes. Allí presenció al niño Krisnha que chapoteaba junto a su padre y su hermano Nitya.

A la vuelta, en los bungalows, Ledbeater manifestó al doctor Wood que había presenciado el aura más hermosa que jamás habían contemplado sus ojos. Krishna en aquellos tiempos era un niño desnutrido, delgado y sucio. Sus costillas asomaban bajo la piel, manteniendo una tos persistente, sus dientes estaban torcidos y usaba el cabello según la moda de los Brahmines del sur de la india; rasurado la frente hasta la coronilla y cayendo por detrás, en trenza hasta bajo de las rodillas.

¿Quién fue Krishnamurti?

¿Qué magnetismo expandía, que era capaz de seducir a científicos artistas, reyes y pensadores de todo tipo?

Su tremenda sinceridad y sobre todo su presencia, una voz penetrante, directa y sencilla. Su profunda visión de cuanto nos rodea y la experiencia de quien ha vivido una eternidad, lo señalan como el gran maestro de los últimos tiempos.

La imperturbable personalidad que mantuvo durante noventa años; impávido y fiel a sí mismo. Lo definen como alguien especial, dotado de la más alta filosofía.

Aquel que una tarde de agosto se atrevió a disolverlo todo y bajar de un trono, esa sombra que desde niño se le había impuesto; nada más y nada menos que el de ser el instructor del mundo; Un Cristo para la nueva era que se avecinaba.

En esa tarde de Agosto en Omenn (Holanda) ante 3.000 personas, Krisnhamurti no conquistó el mundo pero si se venció así mismo.

Yo sostengo que la verdad es una tierra sin caminos,

Siendo imposible acercarse a ella por ningún sendero,

por ninguna religión, por ninguna secta.

que no surja del interior de uno mismo.


jueves, 12 de abril de 2018

Marguerite Sirvins y el sueño del vestido de novia


C. D. Friedrich

Esta luz, este fuego que devora. 
Este paisaje gris que me rodea. 
Este dolor por una sola idea. 
Esta angustia de cielo, mundo y hora. 

Este llanto de sangre que decora
lira sin pulso ya, lúbrica tea. 
Este peso del mar que me golpea. 
Este alacrán que por mi pecho mora.

Son guirnalda de amor, cama de herido,
donde sin sueño, sueño tu presencia 
entre las ruinas de mi pecho hundido. 

Y aunque busco la cumbre de prudencia 
 me da tu corazón valle tendido 
con cicuta y pasión de amarga ciencia.

Federico García Lorca

Marguerite nacio en Lózere (Francia), en una familia campesina, allá por el 1890. 

A la edad de cuarenta y un años, sus graves trastornos esquizofrénicos le conducen a la hospitalización en Saint - Alban, el centro psiquiátrico de Lózere.



Trece años más tarde comienza a diseñar y bordar, sin necesidad de bocetar previamente sus trabajos. De manera impulsiva y automática. 

Extrañas formas nacen de las fantasías y pesadillas de Marguerite; chalecos desbrozados, ropa agujereada, mal gastadas, algunas camisas incluso con tres mangas... tejidos, sedas, hilos, cordones, alambres, acuarelas un poco más tarde, dibujos disformes, planos de la materia inconclusos o tal vez conclusos...


No se dispone de ningún retrato de ella, me refiero a su rostro; a la mujer. 

Pero en un tiempo determinado todo cambia cuando comienza el proyecto de confeccionar un vestido de bodas. siendo su máximo y último legado.



Utilizando agujas de ganchillo, ella cose y cose; con encajes, trozos de telas desgastadas. Cose su muerte, su tragedia, su lucha, su llanto; la vida misma que se le escapa.

Dolor y deseo, feudos de un solo conflicto.


Con el tiempo, sus alucinaciones empeoran, razón por la que en 1955 deja de realizar toda actividad artística. A excepción de su obra maestra y la razón de su vida, el vestido de novia. 


Tal vez el hecho de nunca haber tenido una familia, de no haber conocido a su "Principe azul" le hizo fantasear hacia esa prenda. De cada sábana, o trapo que llevaban a su habitación, arrancaba algunos hilos, con los que continuaba confeccionando su vestido de novia. 

Está totalmente elaborado con hilo, y por detrás, curiosamente, tiene botones de colores...

Ningún psicólogo ni terapeuta ha sido capaz de descubrir el secreto de sus botones de colores...

Una vez terminado el vestido, Marguerite lo colgó en el armario de su habitación, en un lugar visible desde donde lo observaba hasta conciliar el sueño...



Toda su existencia fue conducida hacia el proyecto del vestido de bodas. Por un sueño; delirio quizá, siendo rematado por botones de colores en su espalda...


Dos años antes de su fallecimiento le es imposible continuar con su obra. Alucinaciones y delirios absorben el último tramo de su vida. Dejándonos Marguerite en 1957.


Las enfermeras colocaron sobre su cuerpo inerte el vestido que nunca luciera, blanco en el pecho y colores arco iris en la espalda.


Su obra se encuentra actualmente en el museo de art brut, en Laussane (Suiza).



lunes, 9 de abril de 2018

El Clown o la Terapia de la Ternura

Papeles de Arteterapia



Los payasos, con su ternura y su transparencia, nos ofrecen también todo un abanico de emociones que forman parte de la esencia del ser humano. Sus muecas reflejan dolor, ilusión, escepticismo, picardía, tristeza, amor, rabia, alegría. 

Jesús Jara



David Larible


Yo diría que es un estado, como el trance o la meditación. El estado Clown o payaso se define por la sensibilidad y la ternura que irradia principalmente. Para llegar o alcanzarlo hay que entrenarse, no todos estamos preparados para ello. Hace falta bondad, entrega, inocencia y mucha poesía.

Todo buen payaso es un poeta, es un niño o humano con corazón de niño. 

Cualquier descubrimiento por muy fugaz que sea implica una buena ración de asombro y sorpresa para el estado clown.

Los payasos abren mucho sus pupilas y suelen caminar rectos, manteniendo una sonrisa que conmueve. Aunque la mayoría de las veces suelen ser torpes de movimientos si lo comparamos con nosotros; claro que si lo comparamos con nosotros mismos jamás serian payasos. 


Charlie Rivel

Les gusta jugar y descubrir, ríen y lloran con la facilidad de un niño pequeño. Bailan, saltan y dan vueltas constantemente. 

No tienen afinidad al sexo, y no sé porque. Ya que jamás he conocido a ningún clown que le produjera el más mínimo interés. 

Si tienen sueño se tienden y duermen, no les importa el sitio. Eso sí, suelen soñar mucho. 

Los payasos o clowns son especies en extinción, como tantas en este planeta. Son seres únicos que no saben cuando nacieron o porqué se hicieron payasos. 

Les encanta imitar a la gente que pasa frente a ellos, pues intentan buscar o reflejarse en el ego de las personas comunes. Ellos tienen la desgracia de carecer de ego-ísmo, o si lo tienen es tan poquito que apenas se les nota.

Por eso se dejan sorprender, por eso investigan con tanta intensidad las cosas, dejándose llevar por una enorme curiosidad. Les encanta la música y de entre todos los instrumentos, los que más les gusta son la trompeta y el acordeón. Este último porque cuando lo tocan es lo que más que se parece a un abrazo (me lo dijo un payaso).


Oleg Popov

Descubrí todo un mundo apasionante, loco, tierno... un universo ilimitado dentro de mi limitado cuerpo, y lo dejé salir a través de ella, mi payasa. A veces, ver las cosas desde ella me ayuda mucho, y pienso que si todos dejáramos libre  el payaso que llevamos dentro, el mundo funcionaría mejor.

Rosana Mira Talón, Alzira


Los payasos no suelen mantener mucho tiempo el deseo, ya que su aspiración es vivir el momento. Pasando de una cosa a otra rápidamente.

No les gusta el dinero y prefieren mil veces el intercambio; lo tuyo es mío, lo mío es tuyo. Así siempre, es muy simple y da menos mareos.

Nunca tienen miedo, son atrevidos y valientes, porque sueñan y solo a quienes sueñan les esta permitida la osadía (me lo dijo un payaso). 

jueves, 5 de abril de 2018

El Derecho de Soñar de Eduardo Galeano

Textos para Sanar



Dibujo de J. M. Rodríguez Mendez


Vaya uno a saber cómo será el mundo más allá del año 2000. Tenemos una única certeza: si todavía estamos ahí, para entonces ya seremos gente del siglo pasado, y, peor todavía, seremos gente del pasado milenio. Sin embargo, aunque no podemos adivinar el mundo que será, bien podemos imaginar el que queremos que sea. El derecho de soñar no figura entre los treinta derechos humanos que las Naciones Unidas proclamaron a fines de 1948. Pero si no fuera por él, y por las aguas que da de beber, los demás derechos se morirían de sed.

Deliremos, pues, por un ratito. El mundo, que está patas arriba, se pondrá sobre sus pies:

- En las calles, los automóiles serán pisados por los perros.

- El aire estará limpio de los venenos de las máquinas y no tendrá más contaminación que la que emana de los miedos humanos y de las humanas pasiones.

- La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor.

- El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia y será tratado como la plancha o el lavarropas.

- La gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar.

- En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a hacer el servicio militar, sino los que quieran hacerlo.

- Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas.

- Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas.

- Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos.

- Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas.

- El mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra por siempre jamás.

- Nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión.

- Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle.

- Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos.

- La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla.

- La policía no será la maldición de quienes no pueden comprarla.

- La justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda.

- Una mujer, negra, será presidenta de Brasil, y otra mujer, negra, será presidenta de los Estados Unidos de América. Una mujer india gobernará Guatemala, y otra, Perú.

- En Argentina, las locas de la Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.

- La Santa Madre Iglesia corregirá algunas erratas de las piedras de Moisés. El sexto mandamiento ordenará: "Festejarás el cuerpo". El noveno, que desconfía del deseo, lo declarará sagrado.

- La Iglesia también dictará un undécimo mandamiento, que se le había olvidado al Señor: "Amarás a la naturaleza, de la que formas parte".

- Todos los penitentes serán celebrantes, y no habrá noche que no sea vivida como si fuera la última, ni día que no sea vivido como si fuera el primero.


Fotografía de R. Reina Martel


lunes, 2 de abril de 2018

Steve McCurry, el fotógrafo del alma..

Imágenes para Sanar


"Busco el momento inesperado, el alma oculta apunto de salir, 
la experiencia grabada a fuego en la cara de las personas".

Steve McCurry, reconocido universalmente como uno de los mejores fotógrafos de hoy.
Mejor conocido por su fotografía en color evocador, McCurry, en la mejor tradición documental, captura la esencia de la lucha humana por la vida y la alegría. Miembro de Magnum Photos desde 1986, muchas de sus imágenes se han convertido en iconos modernos. Nacido en Filadelfia, McCurry se graduó en la facultad de artes y arquitectura de la Universidad Estatal de Pensilvania. 



Después de trabajar en un periódico durante dos años, marchó a la India, y allí se encontró con la imagen y con la esencia del alma humana. 


"Si usted espera, la gente se olvidará de tu cámara y el alma marchará a la deriva."


"La mayoría de mis fotos se basan en las personas. Espero en un momento de descuido para que se muestre la autenticidad del alma, la experiencia de la vida grabada en el rostro de una persona."

"Trato de transmitir lo que es el SER de esa persona."



"Me han interesado las consecuencias de la guerra, los campos de refugiados, la gente atrapada en medio de los conflictos, así que nunca me he considerado un fotógrafo de guerras."


"Los fotógrafos somos una presencia positiva en el mundo. No es que conscientemente lo mejoremos, pero todo lo que hacemos tiene un efecto en el entorno, en las relaciones humanas."


"En una fotografía quiero mostrar la humanidad de la persona, mostrar su personalidad y a su alma, eso que les hace únicos y diferentes. Eso es lo que busco."


"Si eres paciente, la gente olvida tu cámara y deja aflorar el alma."

"La fotografía, se puede hacer en cualquier sitio y en cualquier momento. Es como escribir una especie de diario."