martes, 20 de febrero de 2018

Francis Palanc, el pastelero mágico

Art Brut



“Aspiro a un arte que esté conectado directamente con nuestra vida corriente,
un arte que arranque de esa vida corriente, que pertenezca a nuestra existencia real
y sea la emanación directa de nuestros verdaderos humores”


Jean Dubuffet

Un nuevo artista traigo a estas páginas, alguien que vuelve a ofrecernos y marcarnos ciertas diferencias respecto al arte oficializado o popular. 

Posibilitando el discernimiento a través de una profundidad incomparable, mostraron un instinto puro sin limitaciones ni interacciones externas. Una manera de interpretar el arte desde lo desesperante y el padecimiento. Muy lejos de poder considerarse afín a cualesquiera de las modas imperantes de su tiempo, sus obras sin duda alguna vuelven a ser fruto de la locura, una sinceridad absoluta y el delirio que conlleva la pasión cuando va unida a la soledad.


Francis Palanc (1928) nació en Vence, Francia. Lugar donde sus padres poseían una pastelería. A la edad de dieciséis años, después del periodo escolar se unió al negocio familiar y comenzó a aprender el oficio. Se cuenta que disponía de especial inclinación para decorar tartas con adornos pintados a base de cacao. 

Alrededor de la edad de diecinueve años, Francis Palanc inventó un sistema de alfabetos que constataban de gráficos angulares. Se cuenta que Palanc buscaba ciertas revelaciones sobre los orígenes y la esencia de las cosas (lo que no sabemos es si lo plasmaba en la pastelería). 


En cuanto a las pinturas, diré que se inició en ellas poco después de la invención de los alfabetos; que por cierto realizaba; utilizando cierta técnica de cocción pastelera, es decir; pasaba a través de un tamiz, almíbares, frutas y cremas y un rodillo, incorporándoles goma laca, goma arábica y serrín. 


Todo su trabajo se ejecutaba en completo aislamiento, permaneciendo en secreto su producción. Excepto algunas tablas que salieron a la venta en 1959 y que fueron vendidas a un comerciante local. Esta experiencia supuso un grave deterioro mental de Palanx destruyendo la totalidad de su obra en 1960. Es entonces cuando Francois Palanc termina toda actividad creativa.



Palanc fue un panadero - pastelero solitario, paranoide y depresivo. Siendo descubierto por J. Dubuffet (1964) y su compañía de Art Brut.

Fue un escribano o dibujante, no sé exactamente como definirlo, especializado en crear alfabetos imaginarios y en darles un dibujo o modelo secreto a las letras y las supuestas palabras que inventaba. La pintura de Palanc consistía sólo en letras de su propia invención.




Lo que Palanc, intentaba expresar en sus dibujos eran las emociones que no podía conocer y no podía experimentar.

Francis Palenc murió en Vence, el 30 de abril de 2015 a los ochenta y seis años de edad. Se cuenta que poseía una ardiente  personalidad de gran complejidad.


domingo, 18 de febrero de 2018

El concepto de "Arte" por Muriel Barbery

La elegancia del erizo


En el número 7 de la calle Grenelle, un inmueble burgués de París, nada es lo que parece. 
Dos de sus habitantes esconden un secreto. Renée, la portera, lleva mucho tiempo fingiendo ser una mujer común. Paloma tiene doce años y oculta una inteligencia extraordinaria. Ambas llevan una vida solitaria, mientras se esfuerzan por sobrevivir y vencer la desesperanza. La llegada de un hombre misterioso al edificio propiciará el encuentro de estas dos almas gemelas. 

Rene Magrite
Les Amants

Juntas, Renée y Paloma descubrirán la belleza de las pequeñas cosas. Invocarán la magia de los placeres efímeros e inventarán un mundo mejor. La elegancia del erizo es un pequeño tesoro que nos revela cómo alcanzar la felicidad gracias a la amistad, el amor y el arte. Mientras pasamos las páginas con una sonrisa, las voces de Renée y Paloma tejen, con un lenguaje melodioso, un cautivador himno a la vida. 




Rene Magrite
The Healer

Da gusto leer obras así, sencillas y cautivadoras, donde la vida diaria confluye en un viejo edificio de París y donde nadie es cuanto aparenta ser. reflejo de la vida misma al hallarnos encubiertos bajo la piel de un erizo que nos protege de cuantas amenazas deriven del otro. sobrevivir aparentando para que nos dejen en paz, es el precio de coexistir en esta sociedad absurda plagadas de morfologías que nos alejan de nuestro mundo interior para agraciar la vida de cuantos nos rodean.


Es un enigma renovado: las grandes obras son formas visuales que en nosotros alcanzan la certeza de una adecuación atemporal. La evidencia de que ciertas formas, bajo el aspecto particular que les dan sus creadores, atraviesan la historia del arte y, como expresión implícita del genio individual, constituyen todas ellas facetas del genio universal es profundamente perturbadora.

¿Qué congruencia hay entre una obra de Claesz, una de Rafael, una de Rubens y una de Hooper?

Pese a la diversidad de los temas, los soportes, y las técnicas, pese a la insignificancia y a lo efímero de existencias abocadas siempre a no ser más que un tiempo solo y de cultura sola, pese también a la unicidad de toda mirada, que no ve nunca más que lo que le permite su constitución y sufre por la pobreza de su individualidad, el genio de los grandes pintores ha llegado al corazón del misterio y ha exhumado, bajo apariencias diversas, la misma forma sublime que buscamos en toda producción artística.

El ojo encuentra en estos maestros, sin tener que buscarla, una forma que desencadena la sensación de la adecuación, porque a todos se nos aparece como la esencia misma de lo bello, sin variaciones ni reservas, sin contexto ni esfuerzo.



¿Para qué sirve el arte?

Para darnos la breve pero fulgurante visión de la camelia, abriendo en el tiempo una brecha emocional que parece irreductible a la lógica animal.

¿Cómo surge el arte?

Nace de la capacidad que tiene la mente de esculpir el ámbito sensorial.

¿Qué hace el arte por nosotros?

Da forma y hace visibles nuestras emociones y, al hacerlo, les atribuye este sello de eternidad que llevan todas las obras que, a través de una forma particular, saben encarnar el universo de los afectos humanos.

La Elegancia del Erizo
Muriel Barbery


Rene Magrite
The King's Museum

sábado, 17 de febrero de 2018

Shantala, el masaje de los niños.


Pintura de Dorian Florez

Reseño esta fantástica obra de Frederic Leboyer, llamada "Shantala, un arte tradicional: el majase de los niños"

El libro describe el masaje que se conoce como “Shantala” que es una técnica milenaria de origen hindú, y que proporciona al bebé bienestar físico y psíquico. Preciosa obra cargada de tintes poéticos que nos lleva de la mano a un mundo por donde todas y todos hemos pasado.

Pero dejemos que sea el autor quien nos describa en sus propias palabras el contenido del libro.



Pintura de Dorian Florez

Conocí a Shantala en Calcuta, la ciudad que hace que los extranjeros temblemos de horror e indignación. Ahí estaba Shantala, en Pilkana, el poblado mas pobre y sórdido de esta ciudad. 
La vi una mañana soleada, en las calles, masajeando a su bebé. Me paré de un tirón, impresionado por lo que veía: en el medio de la suciedad y la miseria, un espectáculo de belleza pura. Un diálogo silencioso de amor entre una madre y un bebé. El entorno horroroso de pronto se desvaneció. Nada existía mas que la luz de ese amor.


Las semanas que siguen al nacimiento son como la travesía de un desierto.

Desierto poblado de monstruos: las sensaciones nuevas que desde adentro se lanzan al asalto del cuerpo del niño.

Después del calor del seno materno, después del loco abrazo que es el nacimiento, la soledad helada de la cuna.

Y luego surge una fiera, el hambre, que muerde al bebé en las entrañas.

Lo que enloquece al desdichado niño no es la crueldad de la herida. Es su novedad.

Y esa muerte del mundo circundante que le da al ogro proporciones inmensas.
¿Cómo calmar tal angustia?

¿Alimentar al niño?
Si, pero no solamente con leche.

Hay que tomarlo en brazos.
Hay que acariciarlo, acunarlo y masajearlo.

Hay que hablar a la piel del pequeño, hay que hablarle a su espalda que tiene sed y hambre igual que su vientre.

En los países que han conservado el sentido profundo de las cosas, las mujeres saben todavía todo esto.

Aprendieron de sus madres, enseñaron a sus hijas este arte profundo, simple y muy antiguo que ayuda al niño a aceptar el mundo y lo hace sonreír a la vida.

Shantala de Frederic Leboyer


Pintura de Dorian Florez

jueves, 15 de febrero de 2018

Ponencia final Arteterapia

Mi proceso creativo


Málaga 5 de Noviembre de 2011

Recupero este vídeo presentado en la Escuela Superior de Arte Dramático en Málaga.
con motivo de mi ponencia final en el ciclo de la formación de Arteterapia en "El Caminante".

Han pasado más de siete años, y a uno no deja de emocionarle la ilusión derrochada durante tan largo proceso de tiempo. Cinco años donde uno se entrega y lo pone todo, luego el tiempo y la vida valora, amoldando las experiencias y llevándolas al puerto que le corresponden estar. Supuso un tiempo fecundo, donde uno se comía las paredes y todo cuanto le pusiesen por delante, muchas veces uno añora esa capacidad de auto expresión, sin límites; esa energía creadora capaz de transformar y al mismo tiempo sanar que otorga el arte y la terapia.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Nueve besos de Robert Doisneau


Gentilly, cerca de París, 14 de abril de 1912-París, 1 de abril de 1994

¿Beso? Un truco encantado para dejar de hablar cuando las palabras se tornan superfluas.

(Ingrid Bergman)


Me habría gustado poder guardar ese beso en una botella 
y tomarlo en pequeñas dosis cada hora o cada día 

(Nicole Williams)


Yo te enseñé a besar con besos míos, 
inventados por mí, para tu boca 

(Gabriela Mistral)


Seremos felices y habrá un nido de besos oculto 
en los rincones 

(Arthur Rimbaud)


Este beso vale todas las lágrimas, 
toda la angustia, todo el dolor, 
toda la lucha, toda la espera 

(Colleen Hoover)


Besé a mi primera chica 
y fumé mi primer cigarrillo el mismo día. 
Desde entonces, no he tenido tiempo para el tabaco 

(Arturo Toscanini)


Creo en largos, lentos, profundos, suaves y húmedos besos que duran tres días 

(Kevin Costner)


Ahora un beso suave… por ese beso, 
prometo una felicidad sin fin. 

(John Keats)


Ese beso siguiente es del tipo que rompe el cielo. 
Te roba el aliento y te lo devuelve. 
Eso me demuestra que otros besos que había tenido en mi vida, habían sido un error 

(Gayle Forman)

lunes, 12 de febrero de 2018

Los Túneles de Martín Ramírez


Martín Ramírez, (1895-1963)

"La pintura es materia encantada"

Apollinaire



La imperiosa necesidad creativa de Martín Ramírez le empujaba a diario, como cualquier madrugada desde 1940, a incorporarse de forma cautelosa y reservada. Recorrer en la oscuridad, los largos pasillos del hospital DeWitt en Auburn, sede del condado de Placer County en California.

Hacía mucho que se habían apagado las luces del pabellón, allá sobre las ocho de la noche, pero el impulso transformador del genio hace imposible su descanso o darse tregua alguna. Se trata de una fuerza vital que nadie sabe de donde nace, ya que es invisible.

Energía procedente de una fuerza primaria que nos conecta con eso que los orientales llaman; el prajna.


El caso, dejándome de misticismos orientales, es que Don Martín Ramírez hurgaba entre la basura del hospital, buscando papeles, trozos de cartón, cartulina, impresos… un soporte digno para poderse expresar. Ese acto desesperado que tanto me recuerda a los últimos días de Odilon Redón, donde suplicaba por los mercados parisinos,  algo de papel de embalaje con que dar testimonio de su infatigable expresión.

Una vez gestionado el material, (Memorandos, sobres, cartas, vasos de papel aplanados, hojas de revistas, periódicos, libros…) pegaba los trozos que conformaría la obra con diversos adhesivos que el mismo elaboraba y que según se cuenta, se componían estos de patatas, migas de pan, avena... todo ello mezclado con saliva o mocos del autor.


Obviamente todo cuanto cayera en sus manos se convertía en un soporte digno, pues en el Hospital DeWitt no existían demasiadas posibilidades creativas y el poco material aportado, se mantenía reservado en las dependencias de la ceramista Marie DeShene; encargada del área ocupacional del hospital.

Un espectáculo debió ser, el poder presenciar en la madrugada a Don Martín dibujar, trazar, crear, establecer.

Sobrevivir al silencio, a ese vacío que marca la ausencia de disputa, confrontación, discurso o platica verbal, como diría Baudelaire; “Lo imprevisible convertido en necesidad”

Sobre los materiales o tintas, diré que los montaba con lo que le venía de paso; algunas acuarelas, lápices de colores, tintes de zapatos y jugo extraído de alguna fruta… Concluyendo todo ello en una pasta grasienta a la que añadía avena.

De los pinceles; pues que los confeccionaba imaginativamente, transformando de manera asombra, palillos de fósforos usados.

Dada las grandes dimensiones de su obra trabajaba directamente sobre el suelo, en cuclillas y en la posición usual que adoptan los hombres de campo mexicanos, mientras conversan o sencillamente se echan un cigarrillo. De vez en cuando y para poder apreciar en lejana perspectiva su obra, se subía sobre una mesa y desde allí observaba la evolución del trabajo.

Durante el día nos contaron que se fabricaba un refugio bajo las mesas para huir o mantener un espacio creador necesario, alejado de sus convecinos y delirantes acompañantes.

La originalidad de su técnica, su brutal capacidad productora y lo misterioso de todo lo que envolvía el asunto atrajo el interés del personal del hospital. Doctores y enfermeros almorzaban en el pabellón con la única intención de poder verlo trabajar.


La fama de Don Martín Ramírez cruzó la frontera del hospital, la noticia del misterioso pintor mudo llegó hasta los profesores y estudiantes de la Universidad de Arte de Sacramento. Y muchos artistas quedaron impresionados por el espectáculo que Ramírez ofrecía, por la manera que empastaba sus dibujos, por lo limitado de sus materiales, por el clima de demencia que envolvía la realidad, de todo cuanto le rodeaba, por el concierto creativo que ofrecía un demente anónimo, un habitante de una tierra de nadie.

¿En que mundo habitaba Don Martín Ramírez? 
¿Hacia dónde llevaban sus túneles?
¿Frontera?

Si, pero... ¿hacia donde?


sábado, 10 de febrero de 2018

Algunos poemas de belleza y amor de Rumi



"A través de la eternidad
la belleza descubre su forma exquisita
en la soledad de la nada;
coloca un espejo ante su rostro
y contempla su propia belleza".

"Él es el conocedor y lo conocido,
el observador y lo observado;
Ningún ojo excepto el suyo
ha observado este universo".

"Cada cualidad suya encuentra una expresión.
La eternidad se vuelve el verde campo de tiempo y espacio;
Amor, el jardín que da la vida, el jardín de este mundo".



"Toda rama, hoja y fruto
revela un aspecto de su perfección.
Los cipreses insinúan su majestad,
las rosas dan nuevas de su belleza".

"Siempre que la belleza mira,
el amor también está allí.
Siempre que la belleza muestre una mejilla sonrosada
el amor enciende su fuego con esa llama".

"Cuando la belleza mora en los oscuros valles de la noche
el amor viene y encuentra un corazón
enredado en los cabellos".

"La belleza y el amor son cuerpo y alma.
La belleza es la mina y el amor, el diamante".



"Juntos han estado
desde el principio de los tiempos,
lado a lado, paso a paso".

"Deja tus preocupaciones
y ten un corazón completamente limpio,
como la superficie de un espejo
que no contiene imágenes".

"Si quieres un espejo claro,
contémplate
y mira la verdad sin vergüenza,
reflejada por el espejo".

"Si se puede pulir metal
hasta asemejarlo a un espejo,
¿Qué pulido podría necesitar
el espejo del corazón?"

"Entre el espejo y el corazón
ésta es la única diferencia:
El corazón oculta secretos,
pero el espejo no".

Rumi
The Divani Shamsi Tabriz, XII