jueves, 14 de septiembre de 2017

Nicolás Roherich, El Mensajero de la Paz



Escandinavo de origen, su nombre significa “Rico en Gloria”. Nació en San Petersburgo, Rusia el 9 de octubre de 1874 y ya desde su más tierna infancia sintió un gran amor y afinidad con la naturaleza, la cual gozaba en toda su magnitud en la casa de campo de sus padres “Isvara” cuyo nombre en sánscrito significa “Espíritu Divino”. Allí donde él mismo dijera: “Todo lo especial, todo lo agradable y memorable, está conectado con los meses de verano en “Isvara”, se despertó en él una profunda apreciación de la belleza en todas sus formas y un sincero deseo de conocimiento.

Estas cualidades innatas encontraron expresión en una prodigiosa y multifacética carrera, cuyos frutos son más de siete mil cuadros y numerosos libros como “Altai-Himalaya”, “El invencible” y “Shambhala”, entre otros.

Hasta la hora de su muerte en los Himalayas, en 1947, y aún recientemente, su vida y su obra eran poco conocidas en el Occidente.

La diversidad de talentos hicieron de Nicholas Roerich un ser excepcional, convencido de que la evolución depende de la síntesis del conocimiento en todos los campos. El creía fundamentalmente lograr la unidad dentro de la diversidad. Es con este ideal que crea la Bandera de la Paz, que unifica en lo más elevado y sagrado a todos los seres humanos: LA PAZ.

Sus logros humanitarios le valieron la nominación para el Premio Nobel de la Paz.


"El arte unificará a toda la humanidad. El arte es uno – indivisible. Tiene numerosas ramas; sin embargo todas son una el arte es la manifestación de la síntesis universal. El arte es de todos." 




"Cada uno llegará a disfrutar del arte verdadero. Las puertas de la fuente sagrada deben estar bien abiertas a todos y la luz del arte influirá en muchos corazones con un nuevo amor. Al principio este sentimiento será inconsciente, pero más tarde purificará a la conciencia humana. ¡Cuantos jóvenes corazones buscan lo que es cierto y bello!. Llevad el arte al pueblo a quien pertenece." 





"Tendríamos que tener no solo museos, teatros universidades, bibliotecas públicas, estaciones de ferrocarril y hospitales decorados y embellecidos, sino incluso las prisiones. Y entonces llegaríamos a no necesitar las prisiones. Sabed que la vida del espíritu es privilegio del eremita. Ella puede ser obtenida aquí por nosotros y la conciencia de la vida del alma debe abrir para nosotros nuevas posibilidades cotidianas para la creación...Recordad que ha llegado la hora de armonizar nuestros centros. Esto va a devenir de la más grande importancia, en el conflicto con la civilización mecánica que de una forma totalmente falsa es llamada cultura. El espíritu enterrado bajo detalles triviales de la vida cotidiana y envilecido de forma bárbara eleva ya su cabeza."





"La verdadera paz, la verdadera unidad, es el deseo del corazón humano. El hombre lucha por trabajar creativa y activamente, ya que su trabajo es fuente de alegría."



"Querer amar y abrirse a la creación de la sublime belleza. En la más alta comprensión de la Belleza y la Sabiduría, todas las divisiones convencionales desaparecen. El corazón habla su propia lengua, quiere disfrutar con aquello que es común a todos y todo lo eleva y lo conduce a un futuro resplandeciente. Todos los símbolos y vestigios de la humanidad contienen el mismo significado." 



Nicolás Roherich, junto a Roosevelt
en Washington en la Tercera Convención para la Paz.
15 de abril de 1935 en la Casa Blanca.

domingo, 10 de septiembre de 2017

La Dama y el Unicornio


"Soy el dueño de la esfera.
del año solar y de las siete estrellas,
de la mente de Platón
y de la mano de César,
del corazón de Cristo
  y del genio de Shakespeare..."

Ralpph Waldo Shakespeare

***** 


"Hay en la India  ciertos asnos que son tan grandes como caballos, o más. Sus cuerpos son blancos y sus ojos de un azul oscuro. Tienen un cuerno en la frente que mide aproximadamente 45 centímetros. El polvo que se raspa de este cuerno se administra contra drogas mortíferas. La base del cuerno es de un blanco puro, la parte superior es afilada y de un vivo carmesí y el resto, o sea la parte central, es negro. Dicen de quienes beban de vasos fabricados con estos cuernos no serán víctimas de convulsiones ni de enfermedad la sagrada.

Ciertamente están inmunizados incluso contra venenos, siempre que antes o después de ingerirlos beban vino, agua o cualquier otra cosa en estas copas. El animal es excesivamente poderoso y veloz, tanto que ninguna otra criatura, ni el caballo siquiera puede darle alcance."



Ctesias de Cnidos
Historiador y físico griego.
Médico en la corte de los reyes Persas durante más de veinte años
Alrededor de 398 a.c.

  



Fotografía; Robert Vavra 


Estuvimos en Cluny, la antigua abadía benedictina, y termas romana ubicada en el corazón del barrio latino de París.
Allí pudimos observar los tapices y un curioso cuerno supuestamente verdadero de un Unicornio. Motivada mi visita, esta vez, tras la lectura de la novela de Tracy Chevalier. 

Aunque reconozco que el lugar me quedó impregnado en una anterior visita a los jardines que rodean el edificio. Recuerdo que había una tienda de antigüedades y elementos extraños, justo en un lateral de la abadía. Donde me vendían otro supuesto cuerno "verdadero" por unos 150 €. 

Aquello se quedó grabado en mi retina y decidí volver a Cluny, en cuanto hubiese posibilidades para ello. La tienda ya no existe y el palacio se mantiene aportando una sugerente carga magnética.

Cluny, lugar mágico donde los haya; convertido hoy en un verdadero templo de adoración hacia el mito del Unicornio. Lo cierto es que siempre sentí una especie de atracción por dicho animal, empapándome todos los libros que se cruzaban en mi camino sobre el tema, de los que recomendaría De Hitoria et Veritate Unicornis de Peer Abat y Unicornios de Robert Vavra .


***** 

Los tapices de La Dama y el Unicornio son de origen flamenco (de finales del siglo XV, tejidos en lana y seda) fueron descubiertos por Próspero Merimée en 1841 en el castillo de Boussac, y entraron en la leyenda inmediatamente gracias a los escritos de George Sand, contratada después para describirlos.
Lo extraordinario es que hayan conservado su color y su textura intactas. Se trata de seis piezas. Cinco de ellas describen los cinco sentidos; la sexta, puede que el sentido oculto o sexto sentido y recibe el nombre de A mon seul désir y se distingue de las demás no sólo por su tamaño, también por su extraña factura.

Los animales fantásticos, míticos, el león y el unicornio, llevan las armas que permiten identificar como su dueño al comandante Jean Le Viste, personaje muy cercano al rey Carlos VII, aquel que fuera coronado en Reims tras las victorias de la doncella de Orleáns, Juana de Arco.. Los animales más familiares, los pájaros, las liebres, habitan los fondos de los tapices, otorgándoles un ambiente de sueño feérico.



Fotografía; Robert Vavra


Para la directora del museo, Elisabeth Taburet-Delahaye, "el misterio reside en muchos ámbitos", entre ellos el de la iconografía, que generalmente se ha interpretado como representación de los cinco sentidos y de un sexto, sobre el que ella se interroga cuál podría ser, "¿un sentido interno?". No se sabe a ciencia cierta quién los encargó ni quién los crearon Los enigmas de estas telas también van más allá de su desconocida autoría, dado que no se sabe a ciencia cierta quién los encargó. Aunque los escudos de armas que aparecen una y otra vez pertenecen a la familia Le Viste, se desconoce qué miembro pudo haberlos solicitado. 

La directora del museo se pregunta además cómo llegaron desde ese palacio parisino de Jean o Antoine Le Viste hasta el Castillo de Boussac en Creuse, en el centro de Francia, donde los encontró Prosper Mérimée en 1841. Descubiertos por este inspector de los monumentos históricos, los tapices fueron adquiridos en 1882 por Edmond Du Sommerard, primer director del Museo de Cluny, donde han descansado hasta ahora.




Gusto


La dama coge dulces de una bandeja que delante de ella sostiene una doncella. Sus ojos están en un periquito que lleva en su mano izquierda. El león y el unicornio se alzan sobre sus patas traseras llegando a los banderines que enmarcan a la dama a ambos lados. El mono está a sus pies, comiendo uno de los confites.

(El Gusto): león y unicornio encuadran a la dama cuya vista se vuelve hacia el perrillo que la contempla, mientras con la otra mano se dispone a recoger una golosina que le tiende su sirviente.

Oído

La dama toca un órgano portátil sobre lo alto de una mesa cubierta con una alfombra turca. Su doncella está en pie, al otro lado, y opera el fuelle. El león y el unicornio de nuevo están enmarcando la escena sosteniendo los banderines. Lo mismo que en los demás tapices, el unicornio está a la izquierda de la dama y el león a la derecha - un común denominador de todos los tapices.




Vista


La dama está sentada, sosteniendo un espejo en su mano derecha. El unicornio se arrodilla en el suelo, con las patas delanteras apoyadas en el regazo de la dama, desde donde mira su reflejo en el espejo. El león a la izquierda sostiene un banderín. El unicornio posa sus patas de manera familiar sobre las rodillas de la dama y se contempla en el espejo que ella le presenta.





Olfato

La dama está de pie, haciendo una corona de flores. Su doncella sostiene un cesto con flores para que ella las coja fácilmente. De nuevo, el león y el unicornio enmarcan a la dama mientras sostienen los banderines. El mono ha robado una flor que está oliendo, lo que da la clave de la alegoría.

La Dama teje una corona de flores. Tras ella, aparece de nuevo el cantor que da la clave de esta alegoría. Está en el momento de respirar el perfume de una rosa que ha desgajado de un panel.




Tacto

La dama se alza con una mano tocando el cuerno del unicornio, y con la otra sostiene el banderín. El león se encuentra a un lado y se queda mirando.

La dama, retratada de una manera soberbia y con absoluta maestría, sostiene en una mano un estandarte, mientras con la otra toca amorosamente el cuerno del unicornio.






À Mon Seul Désir

(Solo por Deseo Mío)

Este tapiz es más ancho que los otros, y tiene un estilo algo diferente. La dama se alza enfrente de una tienda, en lo alto de la cual se puede leer "À Mon Seul Désir", un lema oscuro, interpretado de manera diversa como "mi (único) deseo", "sólo según mi deseo"; "sólo por deseo mío", "el amor desea sólo la belleza del alma", "para calmar la pasión". Su doncella está de pie a la derecha, sosteniendo un cofre abierto. La dama está colocando el collar que lleva en los otros tapices en el cofre. A su derecha hay un banco bajo donde aparece un perro sobre un cojín. El unicornio y el león se alzan en sus posiciones habituales enmarcando a la dama mientras sostienen los banderines.

Este tapiz ha suscitado una serie de interpretaciones. Una interpretación ve a la dama que coloca el collar en el cofre como una renuncia a las pasiones suscitadas por los otros sentidos, y como una afirmación de su libre albedrío. Otra ve el tapiz como una representación de un sexto sentido del entendimiento (derivada de los sermones de Jean Gerson de la Universidad de París, h. 1420). Otras interpretaciones diversas ven el tapiz como una representación del amor o la virginidad. También se debate si la dama en "À Mon Seul Désir" está cogiendo o dejando el collar.


El sexto tapiz, y el más hermoso de todos (¿Podría ser interpretado como el del sexto sentido?) Es más difícil de comentar. La Dama aparece debajo de una tienda con la inscripción A mon seul désir (¿Sólo por deseo mío? ¿Por mi deseo?) que da nombre al tapiz; parece desprenderse de su collar para colocarlo en la cajita que le tiende su sirviente. No se sabe si este sexto tapiz es la conclusión o la introducción de la serie de los cinco sentidos, y su significado es enigmático, empezando por el lema que lo preside.


Fotografía; Robert Vavra


Un juego de seis tapices de manufactura flamenca datados entre 1484 y 1500, tejidos para el caballero Jean de Viste, se alojan en la Abadía de Cluny, convertida desde antiguo en Museo, y lo hace bajo el título de "La Dama del Unicornio".

En efecto, en todos ellos hay una bella dama en una pequeña isla entre un unicornio y un león y rodeada de animales, flores y los emblemas, estandartes y armas e insignias de la simbólica de la Caballería.

Y en los que destaca la verticalidad de los distintos elementos que conforman el conjunto.


Están realizados sobre cartonajes, con hilos de lana y seda sobre un fondo bermellón y gran profusión de animales, plantas, vegetación y muchas flores (un estilo propio de Flandes que se conoce como "mil flores"). Cinco de los tapices están referidos a los sentidos (Vista, Oido, Olfato, Gusto y Tacto).

En el sexto, en torno a la corona de una preciosa tienda que asemeja el manto de la Virgen que todo lo cobija, aparece una enigmática leyenda que dice: Mon seul desir.



Fotografía; Robert Vavra


En la iconografía cristiana indica, el Unicornio representa curiosamente a la Virgen fecundada por el rayo del espíritu, por eso se los vincula en muchas representaciones. En todo caso siempre está relacionado con el rayo que toca a los hombres para despertarlos, al mismo tiempo que simboliza un arma de defensa. Posteriormente esta criatura imaginaria ha sido el protagonista de numerosos escritos y leyendas que han dado lugar a múltiples obras de arte relacionadas con los contenidos de la psiqué. En China fue durante un periodo el emblema real y en Inglaterra forma parte –con el león– del escudo del monarca británico".



" A esa música he de acercarme...
Dulce y maravillosa música,
Cuando los pasos de los Unicornios.
Hacen retumbar la montaña bajo sus cascos."

William Butler Yeats


lunes, 4 de septiembre de 2017

Chiho Aoshima, La Princesa del Reino Mágico.







"Mi trabajo son como hebras de mis pensamientos que han volado por todo el universo antes de volver a materializarse."




He aquí una de mis creadoras favoritas; os presento a la princesa Chiho Aoshima, que naciera en Tokio en 1974.




Trabaja a través de técnicas digitales, creando mundos imaginarios mezclados con adolescentes de largos cabellos. Me llama la atención la similitud de los cabellos con las largas ramas de los árboles.

Sus rosas, amarillos y azules crean una atmósfera de pastel de fresa o de mazapán. Sus obras son dulces, inocentes, cargadas de poesía, magia infantil y de paisajes oníricos.





Aoshima carece de formación artística oficial tal como la entendemos por aquí, Surgió de la escuela del maestro Takashi Murakami, y es miembro del colectivo Kaikai Kiki. Aoshima se graduó del Departamento de Economía de la Universidad de Hosei y intercambia residencia en la actualidad entre Texas y su Tokio natal.

Aoshima sobre todo imprime a gran escala sus creadoras imágenes con impresoras de gran potencia, pero también ha imprimido en materiales diversos, algunos como el cuero y superficies de plástico para dar y jugar con diferentes texturas. 

Aoshima también ha realizado una escultura y una animación, y ha revelado al público su reciente imagen que mide 32,5 metros de longitud y 4,8 metros de altura. 



Además, Aoshima mantiene su trabajo en las paredes de la New York City Transit. Las imágenes de la estación de tren son parte de su serie llamada "De la Ciudad del Resplandor". 

Ella también ha mostrado su trabajo, exponiendo en la estación de metro Gloucester Road de Londres y la calle 14-Union Square estación en la línea Canarsie del Metro de Nueva York.

Que más puedo contar... pues la realidad es que no se mucho de ella, que en el 2008 expuso en la Fundación Miro de Barcelona, hace poco en Berlin etc.





No me entusiasma el manga, pertenezco a otra generación. Pero uno no puede estar siempre volviendo la vista hacia detrás, sería como traicionar a los jóvenes y a los hijos; a lo que empuja, a lo que nos llega ineludiblemente.

Sus dibujos son altamente recomendables para la terapia infantil y de adolescentes. Transmiten serenidad, equilibrio y esperanza. El amplio imaginario que abarcan sus imágenes nos muestra la fusión entre un mundo tradicional antiguo y la fantasía abrasadora que desde hace algún tiempo inunda el mercado juvenil.



martes, 15 de agosto de 2017

Vicent Van Gogh y los Comedores de Patatas



"Durante todo el invierno, 
he tenido en mis manos el hilo de este tejido 
del cual buscaba el modelo definitivo"


Vicent Van Gogh





Quien diría que la patata llegada a Sevilla en 1570 tardase más de dos siglos en considerarse comestible, mientras iba dando volteretas por toda Europa de aquí para allá.

Planta de uso ornamental acusada de maléfica, portadora de la lepra o alimento afrodisíaco por los intelectuales y religiosos.

Las gracias se la debemos a un señor llamado Augusto Parmentier, que se atreviera a presentarla al mismísimo rey Luis XVI, como remedio salvador de la hambruna que padecía Francia por entonces. 

Sucedía el hecho en una tarde de agosto de 1775 en el palacio de Versalles 

“Señor, quiero ofreceros un ramo digno de su majestad: La flor de una planta que puede solucionar la alimentación de los franceses”


Y la respuesta de dicho rey fuera esta;

"Lo siento señor, 
las cuestiones de jardinería
las lleva la reina"


Curioso, esto sucedía justo cien años antes de la presentación del cuadro. ¿Casualidad, destino o simplemente accidente?

Homenaje a la patata inconsciente de Vicent, que muestra en su obra la salvación o la posibilidad de resurrección, diría yo, del campesinado de la vieja Europa.

Donde en dicha obra queda magistralmente retratado el acto venerable de ser alimentado por el tubérculo sagrado, venido de los andes. 

En esta obra maestra, la humildad y autenticidad por parte del pintor, se traduce en la creación de una escena que supera lo pictórico, sumergiéndonos en un ambiente onírico plagado de miseria y a su vez por la mayor de las dignidades. 






En mayo de 1885 Vicent termina su obra "Los Comedores de Patatas". En el se puede observar la familia del sacristán católico Shafrath, Vicent habitaba en dos habitaciones alquiladas a Shafrath en Neunnen. Una de ellas era utilizada como estudio, ofreciendo cobijo a la inspiración del pintor para crear esta obra maestra. 

Este cuadro representa la suma de todas sus búsquedas anteriores. El tema de la pobreza es vivido con una interpretación que roza lo identificativo, las figuras humanas, sobre todos los rostros, denotan la influencia de las grotescas distorsiones de Daumier. 

La pincelada espesa, sin duda dejada llevar por la pasionalidad que Vicent mantiene sobre la figura del maestro Delacroix. Obra criticada en sus principios, incomprendida entre le círculo de amigos que le rodeaban.







Pero dejemos que sea el mismo Vicent quien nos cuente que sentía y que se esconde tras la intención de la obra:

"He querido dedicarme de manera consciente a expresar la idea de que esa gente que, bajo la lámpara, come sus patatas con las manos que meten en el plato, ha trabajado también la tierra. Mi cuadro exalta pues, el trabajo manual y el alimento que ellos mismos se han ganado tan honestamente."

"He querido que haga pensar en una manera de vivir completamente distinta a las personas civilizadas. Así, pues, no deseo en lo más mínimo que nadie lo encuentre ni siquiera bello ni bueno."


"Durante todo el invierno, he tenido en mis manos el hilo de este tejido del cual buscaba el modelo definitivo, y si ahora se ha vuelto un tejido de un aspecto rudo y grosero, no es menos cierto que los hilos han sido elegidos con cuidado y siguiendo ciertas reglas. Por mi parte, estoy convencido de que a la larga se obtienen mejores resultados pintándolos en toda su rudeza que dándoles su primor convencional."

"Con su falda y camisa azules, cubiertas de polvo y remendadas, y que bajo el efecto del tiempo, del viento y del sol, han tomado los más delicados matices. Una muchacha de una granja es, a mi parecer, más hermosa que una dama; que se vista como una señora y todo lo que hay en ella de verdadero desaparecerá."

"Un aldeano es más bello entre los campos, con su traje de fustán, que cuando va a la iglesia el domingo, acicalado como un señor."


De tales cuadros se aprende algo útil;


"Un cuadro de aldeanos jamás debe de estar perfumado"



De Cartas a Théo



sábado, 5 de agosto de 2017

La Mujer del Sillón Rojo de Cezanne



« No se trata de pintar la vida, 
se trata de hacer viva la pintura. »

Cezanne





... Hoy cierra el Salón. Y como de allí iré por última vez a casa, todavía me gustaría buscar un violeta, un verde o ciertos tonos azules que me parece tendría que haber visto mejor, para no olvidarlos jamás. 

Aunque tantas veces me haya parado delante con inflexible atención, el gran complejo de colores de La Mujer del Sillón Rojo me cuesta memorizarlo, tanto como un número de muchas cifras. Y sin embargo me lo he grabado en la mollera, cifra por cifra. La consciencia de su existencia ha alcanzado una exaltación de mi sensibilidad, que la siento hasta en el sueño; mi sangre me la describe en mi interior, pero el decir pasa de lejos y no es reclamado. ¿Te había escrito ya sobre ella?

Delante de una pared verde terrosa, en la que se repite con mesura un motivo azul cobalto (una cruz con el centro vacío) figura un sillón bajo, rojo, acolchado; el respaldo redondeado se inclina adelante hacia los brazos (que están cerrados como el trozo de manga de un manco). El brazo izquierdo y la borla que pende de éste, saturada de bermellón, ya no tienen como fondo la pared sino una ancha cenefa verde azul que proporciona a su contraste toda su resonancia. 

En este sillón rojo -ya él solo un personaje- está sentada una mujer, con las manos en el regazo de un amplio vestido de rayas verticales, muy ligeramente indicada por medio de pequeños toques dispersos de amarillo y de verde amarillo, hasta el borde de la chaqueta gris azul, cerrada por delante con un nudo de seda que juega con reflejos verdes. En la claridad del rostro, la proximidad de todos estos colores es aprovechada para un sencillo modelado; hasta el castaño de los cabellos en trechas rematadas por un moño y el marrón plano de los ojos deben manifestarse contra su entorno. 

Es como si cada punto supiera de los otros. Tanto participa; tanto actúan en él adaptación y repulsa; tanto cada punto se cuida a su modo del equilibrio, creándolo: como al fin de cuentas todo el cuadro mantiene la realidad de un equilibrio. Se dice que es un sillón rojo (el primer y definitivo sillón rojo de toda la pintura): pero lo es solamente porque en él se ha asociado una experimentada suma de colores que, como quiera que sea, lo refuerza y afirma en el rojo. 

Para alcanzar el máximo de su poder expresivo, el sillón está pintado con gran vigor en torno al suave retrato, al extremo de producir la impresión de una capa de cera. Y no obstante, el color no pesa en demasía sobre el objeto: Este aparece tan perfectamente traducido a sus equivalentes pictóricos que, aun estando tan logradamente comunicado, su realidad burguesa pierde todo el peso en su existencia definitiva de imagen.


Cartas sobre Cezanne

R. M. Rilke